Besarse no sirve para procrear, no alimenta y puede hacerte contraer enfermedades que no tenías. No parece una actividad demasiado práctica y, sin embargo, el 90% de las culturas de la Tierra (y casi el 100% de sus habitantes) la practican. ¿Por qué? “Bésame y verás lo importante que soy”, escribía en sus memorias Sylvia Plath. Y algo parecido han concluido ahora Rafael Wlodarski y Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford. El beso, además de un acto placentero, pudo aparecer como un sistema para seleccionar a la pareja adecuada.
El beso, un casting químico para elegir pareja
Un estudio indica que el beso pudo aparecer como mecanismo para seleccionar a la pareja adecuada. Las mujeres que tienen más posibilidades de quedarse embarazadas valoran más los besos