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Será que los Pet Shop Boys no pensaban llegar a su disco número 11, o que se ven de alguna manera consagrados a título de clásico. O que acaban de darse cuenta, ya que lo son desde hace por lo menos 10 años. Algunos de esos motivos deben haber jugado de forma consciente o no a la hora en que Neil Tennant y Chris Lowe definieron el nombre para su nuevo disco.

Según Wikipedia, los Campos Elíseos, el Elysium, es el lugar de descanso de los héroes tras la vida. “Lugar sagrado donde las sombras de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos llevaban una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y floridos”. El cielo, por decirlo de alguna manera también, ya que para varios entendidos en la materia este es el concepto que se relaciona con el cielo de la religión cristiana.

Quizá la idea del cielo para la dupla británica tenga que ver más con los años de 1980 y la escena musical norteamericana o la música negra de allí, porque Elysium suena más a eso que a celestialidad o a ambientes new age. Con un sonido que aparenta más reflexividad y es menos bailable aunque igual de naif en la formulación, los Pet Shop Boys se dedican a hablar del envejecimiento, de lo efímero de las relaciones y la pulsión egocéntrica de las estrellas del pop y, por ende, de los mortales que los toman como referentes.

En forma de disco o de antología, la carrera de los Pet Shop Boys es un paquete sofisticado al que le iría bien un adhesivo que pusiera “diversión asegurada”. Solo hay que pensar en temas como It’s a Sin, Go West, West End Girls, New York City Boy y tantos otros para tenerlo claro. Surgieron a comienzos de esos años de 1980, cuando la experimentación con electrónica de raíz original alemana ya iba camino a convertirse en un fenómeno de masas, con grupos como Depeche Mode y New Order haciendo sus primeras armas. Neil Tennant prestaba su voz andrógina y Chris Lowe su mano para grabar efectos electrónicos, afición que juntó a ambos por primera vez en una tienda de artefactos de ese tipo.

No hay que resaltar más estadísticas si se tiene en cuenta el lugar que ocupan dentro del libro Guinness de los Récords. Allí son señalados como el dúo británico más exitoso en la historia de la música de ese país. Pero, además, los Pet Shop Boys han influenciado a una enorme cantidad de artistas de intenciones de alguna manera vanguardistas, tanto a nivel musical como a nivel de ánimo festivo. La madeja podría comenzar con Miranda, pasar por Dani Umpi y terminar quién sabe dónde.

Sin embargo, ni Tennant ni Lowe parecen demasiado interesados en ser o verse modernos. De hecho, el aura de estas nuevas canciones (trabajadas en estudio con el productor de Kanye West, Andrew Dawson) está mucho más cerca de la música soul de los años de 1970 y 1980. Si no fuera por la delicada voz de Tennant, las canciones podrían ser cien por ciento negras.

Elysium es un disco que entra de a poco, en ningún caso es un nuevo pack de melodías pegadizas como chicle. Pero no es para nada un disco incómodo. Más bien el único problema con él es que aquí todavía sea invierno, porque la música que sale de este disco bien podría ser ideal para escuchar en una piscina como la que muestra la tapa del trabajo. Por lo demás... trabajo a trabajo los Pet Shop Boys demuestran que, en el hedonismo bailable o la quietud sintética, nunca son una banda que pase inadvertida.

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