El coliflor gigante cosechado en Valdense que aprovechó la caca de gallina
Gustavo Mourglia, un extambero que se reconvirtió durante la crisis de la aftosa y es productor hortícola, produjo un coliflor gigante que pesó 4 kilos, pero no es la primera vez que logra algo así
Hace poco, Gustavo Mourglia, productor hortícola, fue al sitio donde vende parte de su producción –a la Sociedad de Fomento Rural Colonia Valdense (Sofoval)– y mostró un coliflor grande que produjo en su granja. Pesaba dos kilos, mucho más de lo habitual. Quienes lo recibieron se sorprendieron, pero más aún cuando este horticultor les comentó que tenía otro incluso de más tamaño. Le pidieron que lo lleve, lo hizo y la sorpresa fue mayúscula: lo pesaron y en balanza dio casi cuatro kilos.
Según explicó a El Observador, de sus invernáculos suelen salir algunos productos con tamaños especiales por lo grande y él entiende que eso sucede por una combinación de factores: buena tierra, semilla de calidad óptima, un manejo adecuado y dentro de estructura protegida con condiciones de temperatura, humedad y riego ideales... y un detalle especial, el abono orgánico, en este caso con base en caca de gallina, recurso frecuente en granjas donde hay cría de esas aves.
Gustavo es un típico productor de escala familiar. Está al frente de un sistema hortícola que se desarrolla sobre ocho hectáreas, dos de ellas con invernáculos, sobre la ruta 51, camino a la Playa Fomento, cerca de Colonia Valdense.
“Teníamos tambo en la familia pero hace unos 20 años, en 2002, cuando la crisis de la fiebre aftosa y la crisis también de la leche, pasamos a ser exclusivamente productores hortícolas”, comentó.
Gustavo y el coliflor de cuatro kilos, en Sofoval.
Los rubros son muy variados, algunos de producción anual, otros estacionales: remolacha, coliflor, repollo, tomate, morrón, lechuga, rúcula, kale, chaucha, tomate Cherry… la lista es extensa, remarcó.
“Vendemos acá al público, llevamos a Sofoval, a comercios, por ejemplo le vendemos al American Bar”, contó.
Dijo, sobre el diferencial de lo que produce, que en su caso “hay un eslogan que lo dice todo: ‘lo que producimos, lo comemos’, incluso acá el que viene puede ver a mi nieta Lucía (uno de los cuatro nietos que tiene) de 11 años comiendo cherrys directo de la planta”.
El caso del coliflor de cuatro kilos tiene antecedentes: una vez Gustavo sacó un repollo de 6,2 kilos, ahora tiene remolachas de tamaño importante y una plantación de maíz dulce que llega a los 2,5 metros, pero además destaca que no solo es el tamaño, “todo tiene mucha calidad”.
Comer director de la planta, demostrativo de la inocuidad de la producción.
Nietos de Gustavo, en uno de los invernáculos.
Una de las hortalizas de gran tamaño.
Coliflor, a sorteo
La anécdota final, sobre el coliflor gigante, está en su destino, dado que no lo vendió. Lo dejó en Sofoval para que en la fomento de Colonia Valdense hagan un sorteo entre los socios.
Repollo, con seis kilos.
El dato
Sobre el precio al que Gustavo vende el coliflor, si bien depende del momento, en la actualidad es $ 40 la unidad y $ 480 la docena.
El tamaño de la planta de maíz también sorprende.
Una lechuga de casi kilo y medio.