El Colón ovacionó al ballet del Sodre
El martes la compañía dirigida por Julio Bocca hizo historia al presentarse por primera vez en el mítico teatro
Si pudiera numerarse el grado de nerviosismo del 1 al 10, los bailarines del Ballet Nacional del Sodre (BNS) calcularon que el suyo equivalía a un 8. “Es parte de la historia, vamos a hacer historia”, dijo Giovanna Martinatto mientras viajaba en barco el lunes por la noche con el resto de la compañía, que este martes pisó por primera vez el escenario del Teatro Colón de Buenos Aires.
“Yo lo quiero mucho, lo conozco hace muchísimos años y sé del esfuerzo y el sueño de él para poder llegar a esto”, dijo Pinti. Legrand, de punta en blanco con un conjunto de ese color y rodeada de un séquito de periodistas y admiradores sostuvo: “Estoy muy contenta, muchas veces he venido al Colón y él viene a mi palco a saludarme. Siempre fue un gran director, además de un gran bailarín”.
Noche inolvidable
Bocca apostó fuerte y dio inicio al programa con In the middle somewhat elevated, algo inédito en Argentina ya que la compañía uruguaya es la segunda de América Latina, luego de la Compañía de Danza de San Pablo, en presentar una obra del estadounidense William Forsythe, al igual que del checo Jiří Kylián.
El ballet sorprendió con los movimientos extremos de la pieza de Forsythe, estrenada en 1987 por el Paris Opera Ballet de Rudolf Nureyev. Los bailarines, vestidos de verde eléctrico sobre un fondo negro, volvieron a demostrar (como lo hicieron en mayo en la Gala IV del Sodre) su maestría para interpretar una obra arriesgada. Los movimientos extremos se combinaban con esa especie de modernidad anómica de la música metálica y repetitiva de Thom Willems.
El toque clásico vino de la mano del pas de deux l’Esclave, el primer acto de El Corsario, con coreografía de la canadiense Anna-Marie Holmes y música de Adolphe Adam y otros. El fragmento de la obra, que se estrenó en 1856 y cuenta una historia de piratas y mujeres cautivas, logró el efecto que buscaba: el de hacer lucir a sus dos primeras figuras, Maria Noel Riccetto y Ciro Tamayo. El joven español pareció volar más alto que nunca con sus saltos y la exintegrante del American Ballet volvió a desplegar esa mezcla de delicadeza y seguridad que la hacen tan disfrutable de observar.
También fueron muy cálidamente acogidas las otras dos obras que siguieron: Without words, de Nacho Duato, y Sinfonietta, de Jiří Kylián.
La pieza del coreógrafo español es de una belleza extrema, aunque el actual director del Teatro Mijáilovski de Moscú tenga sus detractores. Se trata del segundo trabajo de Duato para el American Ballet, obra que tampoco se vio en Buenos Aires. Con la música para cello y piano de Franz Schubert, los bailarines enfundados en trajes color piel, conmovieron con su sinfín de movimientos que parecían atravesar todos los posibles avatares de la vida y el amor, mientras en una pantalla se veían estáticas las imágenes de algunas de esas poses. En Without words (Sin palabras en inglés) los intérpretes cubren sus oídos y sus ojos, pero sus cuerpos continúan en su devenir vital hasta que, al final y de forma inevitable, uno de ellos queda solo en el escenario enrollado en posición fetal.
Tras un intervalo, la compañía cerró con Sinfonietta, una obra tan bienvenida y cálida como la noche de primavera del martes. Como si fueran pinceladas de un lienzo de Claude Monet, lo bailarines se mimetizaban con los colores de un amanecer en el campo del telón de fondo. Los movimientos eran rápidos y fluidos, en una coreografía fresca que se siente como un canto a la vida y al amor, al son de la música celebratoria de Leoš Janáček.
Cuando los bailarines elevaron los brazos hacia el amanecer, en el final de Sinfonietta, lo que siguió fue la ovación de la sala que estaba casi llena. Con la gran mayoría de los asistentes del Colón de pie, Bocca salió y esbozó un saludo tímido antes de que se cerrara el telón. Las luces se encendieron y algunos comenzaron a salir, pero muchos otros continuaron aplaudiendo y vitoreando a la compañía uruguaya hasta que finalmente el telón volvió a abrirse. Entonces el elenco completo del BNS y su director volvieron a a saludar y aplaudieron, un poco para ese público que manifestó su cariño, pero seguramente también para ellos mismos, porque sin duda se lo merecían.
Gira
La compañía también ha visitado Brasil y Omán y 13 de octubre actuará en Guanajuato (México)