El "compañero" Noam Chomsky y su crítica a la izquierda americana
El académico dijo que no hay liderazgo para combatir la corrupción
La razón por la que el renombrado académico estadounidense Noam Chomsky habló durante dos horas sobre coyuntura actual este lunes en el salón azul de la Intendencia de Montevideo tiene nombre y apellido: José Mujica.
Por lo menos así lo contó el sociólogo Agustín Canzani durante la presentación formal de Chomsky. El estadounidense le hizo una visita personal al expresidente y actual senador quien sugirió la posibilidad de que otros puedieran escucharlo.
Así fue como la Fundación Líber Seregni organizó un evento que tuvo a varios ministros, legisladores, sindicalistas y académicos de izquierda en primera fila y a Mujica -como "telonero"- en la mesa de expositores, así como a mucha gente que se quedó en los pasillos de la Intendencia sin poder ver al intelectual. "Los desafíos para construir democracias solidarias" fue el título de la presentación que Chomsky expuso casi sin leer.
Durante dos horas, Chomsky le describió a su público cómo las relaciones de poder que prevalecen en la actualidad están acercando a la humanidad a la catástrofe climática y atómica, y como -al parecer- no hay ningún interés de parte del liderazgo político (que estaría sometido al interés de las elites empresariales y de la grandes corporaciones) de trabajar proactivamente para solucionar esas amenazas por la vía de la diplomacia. De hecho, para Chomsky la "seguridad" de la gente siempre ha sido una "preocupación menor" en Estados Unidos.
Utilizando ejemplos históricos de la Guerra Fría, el académico comparó el mundo de 1953 -cuando la escalada nuclear alcanzó un punto tan inédito como peligroso- con la situación actual con Corea del Norte. En uno y otro caso, Chomsky subrayó la negativa del liderazgo estadounidense de negociar en la mesa para explorar alternativas pacíficas.
Pero
Donald Trump, la herencia republicana y demócrata en Estados Unidos, y los defensores de las políticas neoliberales de la década de 1990 no fueron los únicos que se llevaron la crítica de Chomsky.
Ante una pregunta de la senadora Constanza Moreira que lo consultaba sobre el lugar de
América Latina -como tierra de vanguardia progresista- en la coyuntura actual, Chomsky advirtió sobre dos "problemas severos" que, a su juicio, la izquierda no pudo resolver.
Primero dijo que la izquierda latinoamericana ha sido incapaz de evitar la "
corrupción endémica" que hay en todos lados.
"Hay dos problemas muy importantes: uno es la falta de capacidad de liderazgo de izquierda para evitar los niveles de corrupción endémica en América Latina", dijo Chomsky.
Después se refirió a la incapacidad de algunos países del continente con gobiernos de izquierda de ir más allá del modelo de explotación de materias primas.
Esas fueron las dos críticas a la izquierda que "el compañero" Chomsky -como lo llamó el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira- se permitió en el salón azul que lo aplaudió de pie cuando llegó y cuando se fue.