Si hay una escena que representa un antes y un después en la historia de la televisión es la secuencia con la que abre el primer capítulo de Los Soprano. En ella, Tony Soprano, un capo mafia de Nueva Jersey, se encuentra preparando una barbacoa con cierta desidia cuando observa con fascinación pueril y sonrisa idiotizada a una familia de patos jugando en su piscina. En el momento en que las aves levantan vuelo y se alejan, Tony sufre un ataque de pánico y se desmaya.
El gángster que cambió la TV
James Gandolfini, como Tony Soprano, posibilitó el ascenso del antihéroe