La presidencia de Egipto consideró que el país se halla en “guerra contra el terrorismo” y acusó a los manifestantes islamistas que piden la restitución del depuesto presidente Mohamed Mursi de ser “fuerzas extremistas”.
La presidencia de Egipto consideró que el país se halla en “guerra contra el terrorismo” y acusó a los manifestantes islamistas que piden la restitución del depuesto presidente Mohamed Mursi de ser “fuerzas extremistas”.
En una comparecencia ante la prensa, ayer sábado, el asesor presidencial para Asuntos Políticos, Mustafa Higazi, aseguró que el pueblo egipcio salió a las calles para levantarse contra el “fascismo teocrático” de los Hermanos Musulmanes y que fueron los líderes de este grupo quienes impidieron un arreglo negociado a la crisis.
“Hablamos de un Estado y de un pueblo que están sufriendo un ataque, una guerra de desgaste por parte de fuerzas extremistas que solo pueden ser calificadas como terroristas”, señaló Higazi, antes de aludir a la actividad de grupos “yihadistas” en la península del Sinaí como la prueba de esa conexión con el terrorismo.
Para el asesor presidencial, las acampadas islamistas de Rabea al Adauiya y Al Nahda en El Cairo -que fueron desmanteladas por la fuerza el pasado miércoles- “no pueden ser descritas como pacíficas, ya que en ellas se cometieron torturas, asesinato de civiles, incitación a la violencia...”, manifestó.
Según Higazi, las nuevas autoridades surgidas del golpe de Estado del pasado 3 de julio intentaron llegar a una solución pacífica con los Hermanos Musulmanes, pero la “testarudez” de estos hizo imposible llegar a un arreglo.
Por todo ello, aseguró que los sucesos en el país no pueden considerarse “diferencias políticas”, aunque insistió en que los egipcios “nunca han estado más unidos” y en que el Estado “ganará esta batalla y fundará un Estado democrático civil”.
El freno de la sangre
Por su parte, El primer ministro egipcio, Hazem el-Beblawi, propuso ayer la disolución legal de los Hermanos Musulmanes y el gobierno está estudiando la idea.
Según el Ministerio de Sanidad, 173 personas murieron el viernes en los disturbios violentos que estallaron cuando las fuerzas de seguridad reprimieron una protesta islamista en contra de la deposición del presidente de los Hermanos Musulmanes Mohamed Mursi el mes pasado a manos del Ejército.
Beblawi ha presentado la propuesta al ministro de Asuntos Sociales, el responsable de conceder las licencias a las organizaciones no gubernamentales, dijo el portavoz Sherif Shawky . “Ahora mismo se está estudiando”, comunicó el sábado 17.
Los Hermanos Musulmanes fueron disueltos por las autoridades militares de Egipto en 1954, pero se registraron como una organización no gubernamental en marzo en respuesta a un caso judicial presentado por rivales del grupo en contra de su legalidad.
Los Hermanos Musulmanes, fundados en 1928, también tiene un brazo político registrado legalmente, el Partido de Justicia y Libertad, que fue creado en 2011 después de las revueltas que desencadenaron la caída del veterano autócrata Hosni Mubarak.
“La reconciliación está ahí para aquellos cuyas manos no estén manchadas de sangre”, dijo Shawky.
La Hermandad permanece en un estatus de alegalidad tras la revolución que depuso a Hosni Mubarak en febrero de 2011.
Según las autoridades, desde el desalojo de las acampadas islamistas del pasado miércoles han muerto más de 800 personas, aunque, según los Hermanos Musulmanes, las víctimas se cuentan por miles, de las cuales 200 habrían muerto en las últimas 24 horas. (En base a agencias)