Patricio, fascista, católico recalcitrante, mal escritor de estilo retorcido y barroco, tartamudo, homosexual o ridículo, fueron algunas de las caricias que recibió Carlos Real de Azúa a lo largo una vida signada por sus constantes piruetas ideológicas, una visión crítica de todo lo que lo rodeaba y una producción intelectual sobresaliente.
El hombre que leyó todos los libros
Real de Azúa. Una biografía intelectual, de Valentín Trujillo, recupera e ilumina la figura de uno de los pensadores más importantes del país