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Patricia Arquette ganó su Oscar como Mejor actriz de reparto por su rol en Boyhood, tal como se preveía tras haber recibido los otros cuatro premios importantes del cine comercial. En su discurso de aceptación, la actriz declaró: “Es nuestro momento de reclamar la igualdad de una vez por todas”, en referencia a la equidad de género dentro de Hollywood en cuanto a salarios, un tema que se ha discutido en la industria cinematográfica en los últimos años. Su discurso generó aplausos y gritos, especialmente de Meryl Streep (ver página 8), quien estaba nominada en la misma categoría.

En cuanto a su carrera, Arquette era una actorzuela semidesconocida, apenas famosa por ser la hermana menor de Rosanna, hasta que trabajó con el director Tony Scott. Él le dio el papel protagónico femenino en Escape salvaje, con guion del debutante Quentin Tarantino.

Luego llamó el ojo de Tim Burton, que la convocó para Ed Wood, y así, entre película y película, se transformó en una rubia de una película de Lynch, Carretera perdida. En ese filme brilló como nunca, con una belleza digna del recuerdo.

A lo largo de la década de 1990 navegó por diferentes aguas. Participó en filmes olvidables dirigidos por ignotos directores de segunda línea, pero también trabajó con nombres de respeto, desde Stephen Frears al mismísimo Martin Scorsese en Vidas al límite. En televisión, brilló como la protagonista de Medium, una serie donde encarnó a una mujer que tenía poderes sobrenaturales.

En Boyhood se ve cómo, a lo largo de los 12 años de filmación, con su rol de madre avanza en una madurez que no solo es vital (su cuerpo con el paso del tiempo se va obviamente transformando), sino como profesional. De la luminosidad de sus ojos poderosos a las arrugas en su cara, el cansancio de la crianza, las penalidades de las sucesivas separaciones de sus parejas masculinas, no muy lejanas de varias relaciones reales que Arquette ha tenido y superado (como, por ejemplo, con Nicholas Cage, con quien estuvo casada nueve meses), se anudan en el espíritu de una actriz ya plenamente formada y capaz de enfrentar cualquier reto actoral. Y esto se vio ayer en su discurso feminista.

El gran acierto del director Richard Linklater es haber descubierto a lo largo de los años a una actriz de peso, que se animó a ponerse sobre las espaldas un papel complicado que explora los rincones más cotidianos y por esa razón complejos.

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