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A principios de 1975 dos fanáticos de Kiss oriundos de la ciudad estadounidense de Terre Haute, Indiana, llamados Bill Starkey y Jay Evans, iniciaron de forma extraoficial la Kiss Army, un grupo de fanáticos de la banda que con el tiempo acabaría convirtiéndose en el club oficial del grupo en todas partes del mundo.

Cuatro años después, en Buenos Aires, un niño uruguayo de 7 años quedó petrificado frente a un tocadiscos en el que sonaba I was made for loving you, uno de los éxitos de Kiss. Estaba en el cumpleaños de un amigo y el padre había puesto la canción.

Al poco tiempo, el padre del niño encontró en el taxi que trabajaba que alguien había dejado olvidada una copia de Dynasty. En ese momento era el álbum más reciente del grupo e incluía la canción que había hechizado a su pequeño.

Desde ese momento, Javier Caraballo generó una pasión por Kiss que se prolonga hasta hoy y que se traduce en su profundo conocimiento de la historia de la banda, que puede recitar de memoria y con abundantes detalles. Caraballo es, a su vez, fundador de la sección uruguaya de la Kiss Army, un grupo que inició en 2011.

“Kiss es una religión. En un concierto de AC/DC o de los Rolling Stones vas a encontrar fanáticos, pero los que van a ver a Kiss son creyentes de una religión, que llamamos el kisstianismo”, dice Caraballo.

La relación de Caraballo y Kiss le debe mucho a Argentina, país donde vivió desde 1976. En Buenos Aires conoció a la banda, los vio en vivo en tres oportunidades (en 1994, 1997 y 1999, las dos últimas con la formación original) y pudo adquirir discos y otros productos relacionados con el grupo que de este lado del Río de la Plata es imposible obtener.

Fue la Kiss Army Argentina la que le recomendó hacerse cargo de un grupo de Facebook con fanáticos uruguayos del grupo que estaba abandonado. Caraballo retomó el grupo y creó el logo de la Kiss Army Uruguay, basado en el logo original del club, que cada país adapta a su bandera y rasgos de identidad. Comenzó a gestionarlo junto con un blog en el que traducía notas relacionadas con la banda y compartía información, aunque reconoce que lo tiene algo abandonado.

Un grupo abierto

Caraballo aclara que su gestión es diferente a la de sus colegas argentinos. “El mercado argentino es más grande, por eso tiene otras características que el uruguayo. Acá no hay muchos kisseros. Hay gente a la que le gusta la banda y la respeta, pero hay grupos como AC/DC, Guns n’ Roses y los Rolling Stones que son más populares. Allá al haber más gente hay mayor variedad y pueden vender productos de merchandising que les permite financiar al club”, explica a El Observador.

A la Kiss Army uruguaya puede sumarse “el que quiera”, porque según Caraballo la idea es “compartir”. “Esto es sin fines de lucro. En otros lugares más grandes se aprovechan más”, explica. De todas maneras, aclara que tiene una buena y fluida relación con las secciones argentina, colombiana y chilena de la Kiss Army.

Cada viernes a la hora 21, Caraballo y otros fanáticos llevan a cabo un podcast (programa radial online) llamado Ardiente juventud, nombre en castellano de una canción de la banda. Allí emiten grabaciones en vivo raras y canciones de toda la carrera de Kiss.

Caraballo, además, es socio de la Kiss Army oficial, a la que uno puede suscribirse libremente a través del sitio web del grupo por la suma anual de US$ 50. Esto permite acceder al catálogo de merchandising oficial. No obstante, según el uruguayo no ofrece beneficios en entradas u otros aspectos. “Incluso los meet and greet que ofrecen allí para su venida a Montevideo son bastante caros”, agrega.

“Una emoción terrible”

Con respecto a la llegada de sus ídolos a Montevideo, el fundador de la Kiss Army uruguaya dice: “No lo voy a creer hasta el día que estén tocando”. Más allá de haberlos visto en vivo en tres oportunidades, verlos en su propio país le genera “una emoción terrible” y ha hecho lo posible para estar “lo más cerca posible del escenario”. Además, Caraballo es hincha de Nacional, por lo que el hecho de que el show se realice en el Gran Parque Central, el estadio tricolor, es otro motivo de alegría.

Como buen fanático, Caraballo intentará acercarse a Gene Simmons, Paul Stanley, Eric Singer y Tommy Thayer cuando estén en Montevideo para obtener un autógrafo o aunque sea “una foto de lejos”. Procurará seguir sus movimientos mientras dure su estadía. Mañana en concreto estará desde temprano en el Parque Central, recibiendo a los fanáticos que llegan desde Argentina y lo quieren conocer. Pero para él no importa el país de procedencia, porque considera que el fanatismo por esos cuatro hombres maquillados y vestidos de cuero negro iguala a todos: “Sos kissero y punto”.

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