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El ministro del Interior se equivoca

Las críticas de Eduardo Bonomi a los medios demuestran un razonamiento erróneo

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07 de septiembre de 2018 a las 05:01

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo que los medios se transforman en el principal partido de oposición y se equivoca. 
“Los grandes medios se transforman en el principal partido de oposición”, dijo en la radio 1410 al cuestionar la información y los enfoques con que los medios uruguayos informan sobre cuestiones de su cartera y del país que su partido, el Frente Amplio, gobierna desde 2005.
“Yo he dicho cosas sobre seguridad y los medios lo pasan en el momento en que lo digo, pero después pasan ocho veces por día la visión de quien dice lo contrario”, explicó para manifestar su molestia con lo que informan los medios en Uruguay. De no ser por los lamentables ejemplos en nuestro continente podría haber sido una frase dicha al pasar, pero no es el caso. Hay que detenerse y profundizar para comprender lo erróneo del razonamiento del ministro con mayores pedidos de renuncia de los últimos lustros.

Elegir de enemigo a los medios es una táctica que ha sido utilizada frecuentemente en los gobiernos progresistas de América Latina. Como referencia inmediata vale recordar tres países; Argentina, Ecuador y Venezuela. En esos casos el Poder Ejecutivo orquestó campañas que eligieron enemigo público número uno a los medios, la prensa y la libertad de expresión. En muchos casos esas campañas de enfrentamiento directo fueron llevadas adelante por los propios mandatarios. En Argentina, al final, las denuncias de corrupción terminaron siendo ciertas y el infierno tan temido finalmente les llegó a los culpables. En Ecuador el expresidente Rafael Correa persiguió periodistas y medios, los acusó de todos los males de la humanidad. Esa retórica agresiva determinó que muchos periodistas debieran abandonar Ecuador. La situación de Venezuela es trágica. Fue primero Hugo Chávez el que fue contra los medios, los cuestionó, los persiguió y los cerró y hoy con Nicolás Maduro, la situación no puede ser peor. 

Pero también pasa en Estados Unidos donde Donald Trump escogió a la prensa como uno de sus enemigos y ha procurado ponerla en contra de los ciudadanos. Por lo antedicho no hay que dejar pasar las declaraciones infelices del ministro del Interior Bonomi. El cuestionamiento a la prensa libre y la falsa acusación de que los medios ofician como oposición es una estrategia muy peligrosa para el funcionamiento democrático que hay que condenar. Además ensucia gratuitamente el trabajo de cientos de periodistas independientes que trabajan decentemente en redacciones de radio, diarios, televisión y portales cumpliendo un rol fundamental: el de informar a la ciudadanía de lo que pasa y lo que nos pasa. Los trata como marionetas de los dueños de los medios, cuando no es así. Quien haya trabajado en un medio entenderá cómo es la realidad. En Uruguay los medios se han profesionalizado enormemente y a suma del conjunto de medios hace a la salud de la democracia en Uruguay y fortalece a la ciudadanía que libremente puede elegir qué leer, escuchar o ver. 
Cualquier político que sienta la tentación de acusar a los medios uruguayos de cumplir un rol ajeno a su esencia o que imagine permanentemente conspiraciones para perjudicarlos debería realizar una autocrítica y entender mejor la realidad: los medios de comunicación trabajan para el público, y cuando no lo hacen este los castiga, cambiando el botón o dejando de comprar. 

 

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