ver más

Durante tres días, El Observador acompañó a Holiday on Ice en la gira mundial de presentación de Mystery y tuvo la oportunidad de conocer el mundo del patinaje más allá de la pista de hielo.
El holandés Hans Staal, director de Producción y Operaciones, confesó que lo más difícil de su trabajo no es asegurar que lleguen a tiempo los 25 containers que requiere el show, o mantener en buen estado los 300 disfraces que implica, y ni siquiera calcular que el hielo no supere los 5 centímetros de espesor. Lo más delicado es siempre el factor humano. El reto de Staal consiste en dirigir la comunidad humana que convive durante meses tras bambalinas. Setenta personas en total, entre artistas, dirección, producción, fisioterapeutas y personal técnico, viajan alrededor del mundo consagrándose a un show que lucha por perfeccionarse cada año. La gran mayoría ha dejado su hogar y otras han empezado una familia con alguien del staff, entre los que se cuentan varios campeones olímpicos.
De ahí que el éxito de cada show se mide también en términos humanos. El productor asegura que una buena función consiste en que el público disfrute y responda con calidez. “No queremos dar ningún gran mensaje ni intentamos cambiar la humanidad. Simplemente queremos brindar buenas sensaciones y nueva energía a los espectadores”, explicó. El secreto del éxito es, según Staal, innovar constantemente. “Siempre hay algo para mejorar”, destacó, “y queremos ser los mejores”. Quizá por este afán de mejorar es que Holiday On Ice ha entrado dos veces en el Libro Guinness, dos de sus integrantes son MBE (miembro honorario del imperio británico) ) y hace poco su escenario ganó un premio que lo hizo superar al de U2 y al de Génesis.
Como adelanto especial, Staal anunció que en noviembre de este año saldrá un nuevo show llamado Speed, con un cambio radical de estilo, a cargo de un productor de Las Vegas. Antes que eso, entre el 2 y el 5 de junio en el Palacio Peñarol, Montevideo recibirá un espectáculo que, es deseo de su director, hará disfrutar a todos.

Mark Naylor (Pennsylvania, EEUU) es un apasionado del patinaje y su personalidad desborda con el entusiasmo de un verdadero artista. Luego de ser un patinador profesional de Holiday on Ice se convirtió en el coreógrafo de las nuevas generaciones. Trabaja mano a mano con el director creativo Anthony Van Laast, coreógrafo a la vez de Mamma Mia. El Observador lo acompañó en los ensayos del espectáculo y le preguntó qué debe tener el patinador ideal: “Debe ser una persona abierta que no tenga miedo de intentar cosas nuevas. En el entrenamiento de los chicos no hay nada peor que encontrarte con la palabra no. El ‘no puedo hacerlo’ frustra mucho. Los que dicen ‘no’ no ven que lo que intento es que muestren lo mejor de sí mismos y se sientan bien”. Confiesa que durante el show se esfuerza por parecer tranquilo y que el espectáculo de sus sueños sería en Broadway o en West End London, con vestuarios especiales, una gran escalera, fuentes de agua, cantantes en vivo y, por supuesto, mujeres y hombres hermosos. Por superstición no habla de lo que puede salir mal.

Seguí leyendo