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Un nuevo gobierno asumirá funciones el año próximo, en un ejemplo más de alternancia de nuestra estable y civilizada democracia, activo que debemos preservar y cuidar todos. Un nuevo gobierno que deberá abordar sin demora algunos retos relevantes y tratar de aprovechar oportunidades en materia tributaria.

Y qué mejor que poner foco en ello en el último número del año de Consultor Tributario, este espacio que lideramos junto a El Observador y Thomson Reuters desde hace casi ya una década, con la colaboración de prestigiosos expertos del sector público y privado. 

Nada de lo que sigue debería sorprender a nuestros lectores, pues son temas que, amén de haber venido trabajando en la academia y en la práctica profesional local e internacional, nos hemos ocupado de divulgar en distintos medios, siempre con el objetivo de que fueran comprensibles y explicables para los ciudadanos y agentes económicos a los que terminarán afectando.

Porque como dice un querido amigo: “Lo relevante es darse a entender, no presumir. Aristóteles es filosofía; Hegel, ciencia ficción.”

Esta es una tarea ardua en un espacio limitado, siendo temas técnicos muchas veces áridos, pero me referiré a tres aristas fiscales esenciales para el futuro gobierno: la interna, la internacional y, seguramente la más relevante, la institucional.

Son tres las aristas fiscales esenciales para el futuro gobierno: la interna, la internacional y la institucional. 

En lo interno, el nuevo gobierno, en línea con los compromisos asumidos al formar la coalición, buscará equilibrar las finanzas públicas y controlar el déficit por medio de una regla fiscal que hemos también defendido en estas páginas y colaborando en proyectos parlamentarios.

Eso sin afectar políticas promocionales exitosas ni mucho menos el gasto social inteligente, esencial para la cohesión de nuestra sociedad. El desafío será hacerlo a un tiempo con algunos propósitos tributarios desde mi punto de vista impostergables para dinamizar la economía y hacer las cuentas públicas sustentables: 

En cuanto a lo internacional, a mi juicio el gobierno deberá evitar una vocación pendular que desconozca el valioso camino recorrido, y en cambio deberá ser realista y estar muy atento: 

Finalmente, aunque seguramente sea –como decía al comienzo– lo más importante: el gobierno deberá acometer valientes reformas institucionales en el ámbito tributario. El notable desarrollo de los medios normativos e información con que la Administración Tributaria cuenta para controlar el cumplimiento tributario, muy bienvenidos y útiles, deben verse acompañados con una agenda de medidas para empoderar al contribuyente en la relación frente al fisco, lo que supone a mi entender: 

El nuevo gobierno debe abordar estos retos con profesionalismo y madurez, sin tendencias refundacionales que no estén a la altura de nuestra tradición, pero sin dilaciones. Pues, como repetía un muy lúcido George Washington, el 99% de las fallas provienen de personas que tienen por hábito poner excusas. No es tiempo de ponerlas en el plano tributario.

 

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