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Más que pedir una rebaja de impuestos, al sector agropecuario lo que le interesa es tener certezas y reglas claras, porque el sector está expuesto a los vaivenes del clima y de los mercados”, afirmó el flamante presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Ricardo Reilly, luego de asumir al cargo el lunes pasado.

El dirigente se refirió en esos términos luego de recibir el mandato del presidente saliente, Rubén Echeverría, al ser preguntado específicamente por la prensa si entendía que se debían bajar los impuestos. Explicó que el sector está expuesto a los vaivenes climáticos y de los mercados.

“Ahora estamos en un período en el que la soja, que fue el motor de crecimiento de los últimos 10 años, está dando fuertes señales de baja en los mercados internacionales. Lo mismo sucede con los lácteos y, en el caso del arroz, tenemos costos de producción extremadamente altos. Por eso pensamos que el Estado, en los puntos que puede ser un armonizador, tiene que darle certezas al sector agropecuario para que pueda seguir creciendo”, afirmó.

Consultado acerca de las expectativas con relación al próximo gobierno que resulte electo el próximo domingo, Reilly recordó que este tema fue planteado a los distintos candidatos en un trabajo elaborado entre la ARU y la Federación Rural. “En ese documento se plantearon algunas cosas que se deben mejorar y otras que se deben preservar si queremos continuar con este proceso de transformaciones que ha tenido el país en los últimos 10 años en relación al sector productivo”, sostuvo.

Advirtió que el futuro que plantea el mundo es promisorio en la demanda de alimentos, “pero todavía tenemos que mantener algunos equilibrios a nivel interno para seguir desarrollando el sector productivo, la economía y el país”.

Reilly explicó que esos puntos están referidos a costos de producción, “estamos en un país extremadamente caro para producir, tenemos los fletes, la energía y los combustibles más caros de la región y de gran parte del mundo”. Opinó que el país tiene carencias en infraestructura que habrá que resolver y argumentó que “es muy caro trasladar la producción en Uruguay. Son puntos clave en la gestión del Estado para que no le siga trasladando costos al sector productivo para poder seguir en este camino de crecimiento que ha tenido en los últimos 10 años”.

Dijo que los principales desafíos pasan por abordar los agronegocios con la importancia que tienen en la vida del país, considerando lo que implica como sector mayoritario en las exportaciones de Uruguay y que genera la mayor cantidad de puestos de trabajo y mejores ingresos en todo Uruguay, pero sobre todo en los lugares que están más alejados de las capitales departamentales.

Reilly admitió que es posible un gasoil productivo o, por lo menos, que los impuestos que se pagan por ese rubro se destinen a arreglar las rutas y caminería que están en pésimo estado.

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