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Los estudios Walt Disney Animation se encontraron en 2013 ante un reto enorme: ¿qué hacer después de Frozen, la película animada original más taquillera del siglo? Ante un problema aparentemente irresoluble, se tomó una decisión ilógica. En lugar de tratar de emular el éxito de sus nuevas princesas, decidieron aventurarse a crear un relato diferente. El resultado es Grandes héroes, una película animada que sorprende por su mezcla exitosa de aventura y sentimentalismo, así como su renovado acercamiento al género de películas sobre superhéroes.

Con Don Holl (Winnie the Pooh) y Chris Williams (Bolt) como directores, la película es el primer encuentro colaborativo oficial en la pantalla grande entre Disney y Marvel, editorial de cómics que el conglomerado adquirió en 2009. Pero en Grandes héroes no aparecen ni Iron Man ni el Capitán América.

El filme está basado en la historieta Big Hero 6, concebida por Steven T. Seagle y Duncan Rouleau. La poca popularidad del cómic le dio a los estudios responsables de Ralph, el demoledor la oportunidad de adaptar la historia libremente y lograron hacerlo de manera provechosa.

Centrada en la ciudad de San Fransokyo (un híbrido arquitectónico entre San Francisco y Tokio), Grandes héroes está protagonizada por Hiro Hamada, un huérfano preadolescente, tan inteligente como obstinado. Bajo la guía de su hermano mayor, Tadashi, Hiro conocerá el innovador mundo de los jóvenes científicos del Instituto de Tecnología de San Fransokyo. Allí se topará con un grupo de entrañables nerds que motivarán su curiosidad por el aprendizaje y la ciencia.

Al tratarse de una película de Disney, un trágico giro narrativo hará que los sueños de Hiro se desmoronen de un minuto al otro. Pero el funesto panorama hará entrar en escena a Baymax, un gran robot blanco de aspecto inflable creado para brindar asistencia médica. Este se convierte entonces en segundo protagonista del filme.

Aire fresco

En una cartelera que se plagará cada vez más de personajes enmascarados, Grandes héroes es una bocanada de aire fresco dentro del cine de superhéroes. No solo es una historia original y entretenida a nivel de acción y comedia, sino que se toma el tiempo debido para desarrollar a sus personajes, tanto héroes como villanos.

Además, es una de las últimas animaciones más heterogéneas. Con un reparto de personajes de todas las razas y un protagonista de origen asiático, el filme provee de una bienvenida y poco común diversidad en la casa de Mickey Mouse.

A nivel técnico, la animación es más que sobresaliente, tanto en sus escenarios como en sus secuencias. Solo el diseño de San Fransokyo y su población, que combina elementos de la cultura occidental como oriental de forma natural, merece ser destacado.

Sin dudas, es el adorable Baymax el que ganará rápidamente el corazón de los espectadores grandes y chicos. El robot que parece un globo gigante es el encargado de aportar la mayor parte de las bromas de la película. Mediante escenas de pura comedia física o a través de suspicaces bromas entre el robot y su creador, la relación entre Baymax y Hiro es el motor emocional del filme.

Mientras que Frozen se concentraba en la definición del “verdadero amor”, Grandes héroes se enfoca en el valor la amistad, ya sea a través de la interacción entre Hiro y su hermano, o entre el protagonista y su robot o amigos. Sin miedo a tocar temas tan difíciles como la muerte y el duelo, la película está llena de ingredientes de lo más selecto del Disney animado. Además, la producción ejecutiva de John Lasseter, de Pixar, es un sello extra de calidad para este recomendable filme familiar.

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