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El caso de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, apodado “El pequeño Nicolás”, mantiene a toda España preguntándose cómo un joven de apenas 20 años fue capaz de engañar a las autoridades para infiltrarse en sitios y reuniones, asegurando trabajar para el Palacio Real, el gobierno y el Centro Nacional de Inteligencia, entre otras puestas en escena.

Si bien sus peripecias terminaron con su detención (por 72 horas) el pasado 14 de octubre, datos revelados recientemente, como conversaciones por Whatsapp con el secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, se sumaron a la investigación, en la cual también aparece una querella por injurias por parte del Centro Nacional de Investigación (CNI).

En los mensajes con García-Legaz queda claro que el jerarca le asegura su apoyo para montar una empresa en Guinea Conakry.

“El pequeño Nicolás” saltó a la luz internacional cuando el pasado 19 de junio se infiltró en el Palacio Real para estrechar la mano del rey Felipe VI, en la recepción celebrada tras la entronación, conocida como besamanos.

Un alto cargo ministerial, el enlace con la Casa Real, funcionario del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), mano derecha de la vicepresidenta del gobierno español, allegado al presidente de la patronal de Madrid y persona influyente entre varias autoridades, formaban parte del curriculum falso que esgrimía a su antojo Francisco Gómez, según informó el portal español 20minutos.

Pero toda esta falsedad tomaba un halo de certezas cuando “El pequeño Nicolás” tejía sus redes con labia y modales dignos de un experto timador. Incluso, hasta fue comparado con Frank Abagnale Jr., historia en la que se basó la interpretación de Leonardo Di Caprio en la película Atrápame si puedes.

Con su astucia se coló en conferencias de prensa, en actos públicos junto a ministros y otros altos cargos de la política y el empresariado.

Las fotos que junto a las personalidades se sacaba y colgaba en su Facebook eran parte de la estrategia para aparecer creíble a la hora de prometer soluciones o interés de las autoridades a empresarios que pretendían llevar adelante importantes negocios.

Entre esa colección de instantáneas aparecieron figuras como el expresidente español José María Aznar, la presidenta del gobernante Partido Popular, Esperanza Aguirre, o la alcaldesa de Madrid y esposa de Aznar, Ana Botella, entre otros. Esta galería era usada después como confirmación de su pertenencia a los círculos ministeriales.

Todo era montado con gran esplendor por parte del “Pequeño Nicolás”, incluso reservando mesas de restaurantes para almorzar con empresarios a los que prometía, incluso, la presencia del rey. En esas ocasiones, llegaba en medio de gran estruendo de sirenas y escoltas, supuestamente del Palacio Real, en autos de alta gama alquilados con chofer.

“Además, disponía de las llaves de un chalet en la exclusiva zona de El Viso que usaba como oficina y donde tenía su propio jefe de seguridad”, de acuerdo con información publicada por el diario El Mundo.

La maniobra, desarrollada durante años de recolección de contactos y fotografías, consistía en tener llegada a importantes empresarios para venderles servicios que no podía prestar, pero para los que siempre se las arreglaba para engatusar a sus compradores.

El País de Madrid reveló parte del modus operandi, destacando que ha necesitado para ello una ardua tarea.

“Estuvo años formándose una imagen de personaje bien relacionado (…) Se dejaba ver en el palco del estadio Santiago Bernabéu o en los eventos políticos y empresariales de los principales hoteles madrileños, en los que se las arreglaba para sentarse en un lugar preeminente”, aseguró el matutino.

Luego, la treta pasaba por “hacer de mediador entre alguien que tenía un problema y otro que se lo podía solucionar”.

Según cuenta el portal 20 minutos, “en su declaración ante la policía afirmó haberse reunido con Manos Limpias a cambio de que (está) organización rebajase su petición de pena para Iñaki Urdangarin, investigado por el caso Nóos” y “hasta pidió dinero al abogado de Jordi Pujol a cambio de interceder por él”.

Ante estos dichos, “la policía aún estudia si Nicolás armó solo su historia, si padece algún tipo de trastorno mental o si estaba dirigido por terceros”, agregó el medio digital.

Desmentido

Los dichos de Francisco Gómez acerca de su relación con la vicepresidencia del gobierno, la Casa Real y el CNI fueron desmentidos rotundamente por las instituciones.

Según publicó El País de Madrid, la vicepresidencia del gobierno aseguró que “El pequeño Nicolás” “nunca ha colaborado” con esa dependencia y “en consecuencia, nunca ha recibido ningún encargo”.

En tanto, el CNI informó que “jamás ha encargado a Gómez Iglesias acción alguna, relacionada o no con las funciones y misiones” del Centro.

En la misma línea, la Casa del Rey negó su vinculación, así como el relacionamiento en asuntos que tengan que ver con el “procedimiento judicial referido a la infanta Cristina” o cualquier “otro asunto”.

“Nadie descubrió la impostura (del pequeño Nicolás) porque se movía en un mundo e impostores (la política). La impostura general ha sido su mejor camuflaje”.

Ramón Lobo

Columnista de eldiario.es

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