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El salario medio de los uruguayos cerró un año de fuerte desaceleración en su crecimiento, principalmente en el sector público. Eso llevó a que el aumento del poder de compra de los trabajadores locales tuviera su menor expansión de los últimos 10 años, frenando a su paso el crecimiento del consumo, aunque sin aflojar todavía las presiones al alza sobre el nivel de precios.

Diciembre cerró con un nivel de salario medio 12,1% más alto que en igual mes de 2012, según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, la suba de precios durante ese período compensó parcialmente ese incremento y llevó a que el poder de compra creciera 3,3% en términos reales.

Ese incremento se encuentra muy por debajo del 5,2% registrado en 2012 y del promedio del período de recuperación posterior a la crisis de 2002, de 4,2%. El menor crecimiento del poder de compra es producto de la fuerte desaceleración de algunos sectores de actividad y un escenario de expectativas menos favorable, trasladados a la remuneración del factor trabajo por parte de las empresas. Ese menor ritmo de ajuste no solo se ve en los nuevos empleos, sino también en los ya existentes, debido a una pauta menos expansiva por parte de las autoridades en la última ronda de negociación colectiva, que refleja esa nueva realidad.

El mayor ritmo de ajuste durante el último año se dio en el sector privado, de 4,3%. Si bien se trata de una suba del salario real más moderada que la del año anterior –de 4,7%–, se encuentra bastante alineada al promedio de los últimos nueve años, de 4,5%.

El grueso de la desaceleración se dio a través del sector público, donde el poder de compra de los salarios pasó de crecer a una tasa de 4,8% durante 2012, a una mucho más moderada, de 1,5% durante este año.

En promedio

El análisis de la evolución de la capacidad de consumo de los salarios tiene una particularidad. Mientras que los salarios se ajustan de forma anual o semestral –dependiendo del sector–, los precios suben de forma continua y eso lleva a que, en los meses inmediatos posteriores al ajuste salarial, el poder de compra de los trabajadores registre un salto y luego caiga hasta el próximo ajuste. De ese modo, la comparación a diciembre subestima el aumento del poder de compra en el año que recibieron aquellos trabajadores, como los estatales, que ajustan sus salarios nominales en enero.

En ese sentido, tomando el poder de compra promedio de todo el año, es posible comparar adecuadamente la evolución en uno y otro sector. En la media de 2013, la capacidad de consumo de los trabajadores uruguayos se ubicó 3% por debajo del año anterior.

La diferencia entre públicos y privados, si bien es de menor magnitud, se mantiene. Mientras que los trabajadores estatales recibieron un ajuste de 2,1%, los privados tuvieron una mejora de su capacidad de consumo de 3,5%, lo que implicó una moderación de 1,3 y 1,2 puntos porcentuales respecto al año anterior, respectivamente.

Consecuencias

La desaceleración en el crecimiento del salario real, en conjunción con un menor optimismo en las expectativas de los consumidores y una desaceleración en el crédito contratado, llevó a una fuerte desaceleración del consumo durante el último año.

Según los datos a setiembre del Banco Central (BCU), el gasto en consumo de los hogares uruguayos acumula en el tercer trimestre del año un crecimiento de 5,3% respecto a igual período de 2012, por debajo del aumento de 6,3% del período julio-setiembre del año anterior y del crecimiento de 9,8% del tercer trimestre de 2011.

Sin embargo, esa desaceleración de la demanda doméstica no ha repercutido sobre los datos de inflación. Los precios al consumo subieron 8,5% en 2013, un punto porcentual por encima del año anterior. Incluso en el rubro no transable –bienes y servicios que no se comercializan con el exterior y por lo tanto, están muy influenciados por factores domésticos como los salarios–, crecen a una tasa de 10,4%, también un punto por encima del cierre de 2012.

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