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Danubio comenzó a transitar un nuevo camino. Se fue Leonardo Ramos, que en el pasado torneo lo llevó a pelear el campeonato, y arrancó la era Pablo Rodríguez que hizo debutar a varias caras nuevas. Le tocó de pique un rival complicado, Wanderers. Lo dominó de principio a fin, lo llegó a encerrar contra su arco, pero no lo pudo ganar y al final se tuvo que conformar con un empate a cero.

Los hinchas –los pocos que se animaron a ir a Jardines en una tarde donde los árboles se caían a causa de un nuevo temporal– se fueron con gusto a poco. Pero saben que como en todo ciclo nuevo, el equipo deberá ir asimilando de a poco los cambios.

Porque el DT argentino llegó con su librito. Modificó la estructura del equipo: pasó del 4-4-2 al 3-5-2. Y también le puso su impronta: mayor control de pelota, menos verticalidad; más paciencia para el armado de las ofensivas, menos intensidad.

Ojo, le salió a disputar la pelota a Wanderers, un fuerte del bohemio, y se la ganó con un Bruno De Oliveira que hizo un gran despliegue en el centro del campo.

Soltó a sus carrileros, donde Lucas Olaza fue más profundo que Agustín Peña, aunque este trabajó mejor en la recuperación.

Y tuvo ráfagas de inspiración cada vez que la pelota pasó por Nachito González, un jugador que en el período de pases fue sondeado desde Inglaterra, pero que sigue en la franja como el símbolo que mejor representa el paladar del hincha.

De la mano del 10, el franjeado generó sus mejores ofensivas. Pero la primera vez que Danubio llegó a fondo sobre el arco de Wanderers –a los 33' con remate cruzado de González y desvío de Jonathan Dos Santos– se encontró con una enorme figura: el golero Martín Rodríguez.

El dominio franjeado en el primer tiempo estuvo matizado por los inteligentes movimientos ofensivos del Chapa Blanco que ambientó un par de remates de afuera del área del otro Nacho González y una punzante diagonal de Rodrigo Rivero, donde Federico Cristóforo salvó notablemente su arco.

Pero en el complemento, la cancha se inclinó decididamente a favor del locatario.

En un par de acciones de pelota quieta Leandro Fernández y Damián Malrechauffe se volvieron a tapar con ese muro que fue el golero Rodríguez.

Carlos Grossmüller entró para aportar fineza en el último pase y el panameño Abdiel Arroyo –que recordó por su velocidad a Daley Mena– estuvo cerca con un remate esquinado a pase de Maravilla.

De tanto ir, al final, Danubio lo pudo perder cuando a los 81' Rodrigo Rivero entró solo en el área, habilitado por Santiago Martínez, y su remate dio en el palo. Fue un deja vu del Uruguayo Especial cuando el bohemio ganó con gol de su Nacho y le sacó a la franja puntos claves para ir por el título.

Esta historia terminó en empate. Danubio mereció más. Pero dejó buenas sensaciones desde la forma de asumir el protagonismo y las buenas señales de los debutantes Cristóforo, Leandro Fernández, De Oliveira y Arroyo.


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