El repetitivo Johnny Depp
Desde que interpretó al excéntrico capitán en Piratas del Caribe, el actor ha representando a personajes similares, con Mortdecai siendo el último de una seguidilla de imitaciones
Perdida entre las nominadas al Oscar a Mejor película que se están estrenando estas semanas en los cines locales, el jueves llegó Mortdecai, el artista del engaño. Se trata de una comedia con pasajes de acción, basada en la novela No me apuntes con eso del escritor inglés Kyril Bonfiglioli.
En Mortdecai, un excéntrico marchante de arte, cuya posesión más preciada es su ridículo bigote, debe encontrar por encargo de los servicios secretos de Su Majestad un misterioso Goya perdido. El mismo, además de valer una fortuna, esconde los códigos de acceso a una cuenta bancaria en Suiza que almacena una fortuna nazi.
La campaña de marketing de la cinta se basa en la presencia de Johnny Depp en el papel protagónico, el Lord Charlie Mortdecai del título, que básicamente es el capitán Jack Sparrow disfrazado de noble inglés. Ambos personajes caminan parecido, tienen algunos tics verbales similares, un curioso acento británico y, en general, la actitud que mantienen es prácticamente idéntica.
Si uno ve el avance de la película, parece divertida. Si uno ve el elenco que la encabeza, promete, ya que que además de Depp cuenta con Gwyneth Paltrow, Ewan McGregor, Olivia Munn y Paul Bettany (que es el más divertido de la película). Pero cuando la cinta empieza a correr, gana la decepción, lo que es una lástima considerando los nombres que trabajan en ella.
Mortdecai es lisa y llanamente mala, aunque ocasionalmente algún chiste funciona. Además, presenta un nuevo punto bajo para la carrera de Depp, que viene de trabajar en Trascendence y El llanero solitario, que también fueron fracasos a nivel de taquilla y de crítica, en el caso de la primera.
Mortdecai ha sido vapuleada por la crítica, que la considera uno de los peores papeles en la carrera de Depp. Además, la película ha recibido pocos beneficios económicos en el tiempo que va desde su estreno y parece destinada a ser una de las peores cintas de 2015.
Antes de Sparrow
A sus 51 años, Depp tiene una carrera extensa, aunque hasta hace poco más de una década no era uno de los actores más populares. Su salto a la masividad se dio en 2003 justamente con Piratas del Caribe, donde el delirante capitán Jack Sparrow era el principal atractivo.
El personaje, inspirado en el guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards, era bastante diferente a los interpretados anteriormente por Depp y estaba bien logrado. Esto le valió al actor una nominación al Oscar, algo poco habitual para los papeles de comedia familiar.
Salvo excepciones como Sweeney Todd y Descubriendo Nunca Jamás (películas que le valieron sus otras dos nominaciones al Oscar como Mejor actor), desde que interpretó a Sparrow, Depp se ha repetido a sí mismo. El estadounidense se ha dedicado a interpretar el mismo estilo de personaje una y otra vez, a veces literalmente (las tres secuelas de Piratas del Caribe) y a veces de forma figurada (El Llanero Solitario, Charlie y la fábrica de chocolate, Alicia en el país de las maravillas, En el bosque y ahora Mortdecai).
Punto de quiebre
Depp se hizo conocido como un galán adolescente, hasta que en la década de 1990 comenzó su secuencia de trabajos con el director Tim Burton, que se inició con El joven manos de tijera.
De ahí en más, Depp interpretó dos tipos de personajes. Por un lado estaban los serios, destacando sus colaboraciones con Burton donde presenta a individuos con un perfil macabro aunque bondadoso. Y, por otro, representó papeles humorísticos, caracterizados por lo que en inglés se llama una actitud quirky, es decir, rara pero de una forma divertida y graciosa.
En 2003 llegó el pirata y, con él, el éxito, lo que a la larga parece haberle jugado en contra a Depp.
El actor se ha convertido en una marca exitosa en Hollywood, capaz de atraer al público con su sola presencia en el elenco de una película. El problema es que su trabajo en estas películas se ha ido convirtiendo lentamente en una imitación de su rol más exitoso, con El llanero solitario (Sparrow en el Lejano Oeste) y con Mortdecai (Sparrow en la actualidad) como ejemplos más flagrantes.
Lo mismo sucedió con sus colaboraciones con Burton, como Alicia y La fábrica de Chocolate, donde intenta replicar sus trabajos anteriores con el director, aunque no llega a la misma altura. En el bosque, que está a punto de estrenarse en Uruguay, presenta un personaje sospechosamente similar al del Sombrero (y por extensión al de Willy Wonka).
Por lo pronto, Depp parece dispuesto a seguir haciendo lo mismo. Algunos de sus futuros trabajos incluyen la quinta parte de la saga Piratas del Caribe y la secuela de Alicia en el País de las maravillas, llamada A través del espejo. Y según ha declarado Jon Feltheimer, director de la distribuidora Lionsgate, Mortdecai va directo a convertirse en una franquicia.
Depp ha demostrado a lo largo de sus tres décadas de trabajo que es un gran actor. Pero estar bajo los reflectores parece haberle jugado en contra. Quizás estos fracasos lo lleven a volver a la senda de la innovación.