Mamó política mientras estaba en el vientre de su madre. Y murió haciendo lo que más le gustaba: haciendo política, hablando con la gente, disfrutando de la vida, admirando una espléndida noche estrellada en ronda de amigos. Murió con las botas puestas, como dicen en campaña. Como a él le habría gustado, si le hubieran preguntado cómo quería dejar este mundo. La política marcó su vida desde la concepción hasta la muerte y en ella canalizó su pasión por contribuir a mejorar el bienestar de su país.
Pero Jorge Batlle no solo fue un animal político de pura cepa, y de una familia política de pura cepa que dio cuatro presidentes a Uruguay. Fue un hombre que no midió costos políticos para llevar a cabo una renovación liberal en un país profundamente estatista.
El reposo del guerrero
Jorge Batlle no fue solo un animal político; fue un hombre que no midió costos para llevar a cabo una renovación liberal