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María Auxiliadora Delgado murió este miércoles, a los 82 años. La esposa del presidente de la República, Tabaré Vázquez, cultivó un perfil bajo y nunca concedió una entrevista a la prensa. La única vez que representó al mandatario en una misión oficial fue en abril de 2005, cuando junto a Álvaro –el mayor de los tres hijos del matrimonio– asistió al funeral del papa Juan Pablo II, en el Vaticano. 

El velatorio de la esposa de Vázquez comenzó a las ocho de la mañana, en la empresa Martinelli, y a la hora 15 será enterrada en el cementerio de La Teja. ¿Por qué no se dispuso una ceremonia o un protocolo extraordinario?

En Uruguay no está previsto que la esposa del presidente reciba honras fúnebres. La ley 14.458 establece que el Poder Ejecutivo debe decretar honras fúnebres cuando mueren el mandatario, el vicepresidente o cualquier ciudadano que haya ocupado el cargo, excepto aquellos que ejercieron funciones durante la última dictadura cívico-militar (1973-1985). También cuando fallece un ministro, un legislador o el presidente de la Suprema Corte de Justicia, siempre y cuando estén ocupando el cargo.

Para ello está previsto que se puedan destinar hasta 680 unidades reajustables, que según los valores actuales corresponde a $ 793.512. El dinero es destinado a los gastos del sepelio, que tradicionalmente incluye la cobertura del ataúd con el pabellón nacional, la formación de militares y otros homenajes. 

En casos excepcionales, las honras fúnebres también son decretadas para despedir a personajes destacados. Esto ocurrió con la actriz China Zorrilla (1922-2014) y el escritor Mario Benedetti (1920-2009), por ejemplo. Sin embargo, no está previsto en el caso de la pareja del presidente. 

Diego Battiste

¿Por qué? "El Estado uruguayo tiene una concepción bien republicana", explicó a El Observador el abogado constitucionalista Eduardo Esteva. El cargo de primera dama no existe como tal: no hay obligaciones que esté obligada a cumplir, por lo tanto no recibe dinero del Estado. Tampoco tiene una oficina particular ni personal subordinado, como sí ocurre en otros países. 

Esteva recordó que los únicos ingresos que Delgado percibía provenían de su jubilación. A la vez, como la pareja había decidido residir durante el período de gobierno en su residencia particular (y no en la residencia presidencial de Suárez y Reyes), algunos gastos, como la comida, eran absorbidos por Vázquez y Delgado. 

La tradición uruguaya se distancia de las costumbres de otros países. En 1995, por ejemplo, el entonces presidente peruano Alberto Fujimori se divorció de su esposa, Susana Higuchi, por lo que su hija Keiko debió ejercer el rol de primera dama y cumplir con las resposabilidades que concernían al cargo. Lo mismo ocurrió en Argentina cuando en 1990 Carlos Menem –el mandatario de Argentina– se divorció de Zulema Yoma, recordó Esteva. También en esta oportunidad fue la hija de la pareja, Zulema Menem, quien cumplió con el protocolo que es deber de la primera dama. 

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