La charla con el dueño de la tienda del Carrasco Lawn Tennis sobre el encordado de una raqueta, dos o tres partidos de tenis por semana con sus amigos, entrenar con la intensidad que solía hacerlo pero con una rutina diferente en el gimnasio que montó en su casa y en las instalaciones del Lawn Tennis, entre la paternidad y los homenajes de Atlético de Madrid y FIFA, le devuelven una mirada diferente del fútbol a sus 38 años.
Diego Forlán disfruta el camino hacia el retiro en silencio, incluso cuando sus expresiones en la reciente polémica Cavani-Neymar recorrieron el mundo.
Programado, metódico y organizado. Así, como fue su vida deportiva, se fue alejando definitivamente de las canchas de fútbol. Porque la carrera del 10 estuvo pautada por la organización. No fue casualidad que en 2010 se transformara en el mejor jugador del Mundial de Sudáfrica 2010. Se preparó para eso. Realizó un entrenamiento inédito, bajo la supervisión de su entrenador personal y amigo Santiago Alfaro con tres turnos diarios durante los tres meses previos al torneo mientras todos sus colegas hacían un entrenamiento al día. Así diseñó una preparación que le permitió llegar al Mundial en una forma física como ningún otro jugador en el torneo. Y fue el mejor.
Así fue siempre. También en su final. Metódico, Forlán decidió recorrer los últimos años del fútbol cumpliendo sueños, y aprovechando a generar los últimos millonarios ingresos de una carrera profesional que estuvo regada con los mayores éxitos individuales y colectivos. Cumplió sueños incluso cuando algunos fueron interrumpidos por esa dosis de pasión desenfrenada e irritabilidad incontrolable de los hinchas uruguayos, que hicieron sufrir y gozar su pasaje por Peñarol. Sufrir porque un día se fue sin cumplir los dos años de contrato que tenía con el club de su corazón, y gozar aquel 12 de junio de 2016 la consagración como campeón del Uruguayo con su hijo Martín en brazos y con su padre Pablo en la tribuna.
Metódico y programado, también parece haber transcurrido el último año, después de desfilar como figura mundial en las canchas de la Súper Liga de India en la que jugó 12 partidos en dos meses y convirtió cinco goles.
No se recuerda en su carrera como futbolista –desde que empezó a jugar desde pequeño– un año sin gritar goles. Pues bien, por primera vez, en este 2017, termina un año en el que Diego no gritó goles, pero acabará festejando puntos cuando esta noche en la cancha central del Carrasco Lawn Tennis dispute junto a Pablo Cuevas un partido de exhibición frente al actor Martín Bossi y el tenista argentino Guido Pella. Será una forma de disfrutar el deporte que le apasiona y en el que juega semanalmente, pero sin la carga profesional con la que siempre vivió. Entonces, quienes colmen las tribunas del Lawn –a la misma hora que Peñarol estará jugando por el Clausura– serán testigos de un espectáculo que disfrutarán tanto adentro como afuera.
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El 10 de diciembre cumplirá un año sin jugar partidos oficiales. Desde entonces, el Twitter de Diego Forlán brinda la mejor radiografía de su último año. "Jugando al golf con Martín", "Día del niño con Martín", "Peloteando con Martín en el Lawn Tennis", "Un poco de tenis en el Crandon Park Center Court de Miami", "Esquiando en Chapelcó".