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La Casa Blanca lanzó un plan para hacer frente al Tranq, como se lo conoce entre los usuarios, un medicamente animal que los traficantes mezclan con el fentanilo para prolongar el efecto de la droga.

La xilacina es un potente sedante, miorrelajante y analgésico para uso veterinario. Su actividad sedante y analgésica se relaciona con una depresión del sistema nervioso central de los animales. El efecto relajante muscular está basado en la inhibición de la transmisión en el sistema nervioso central. Los efectos en los animales se ven 15 minutos después de la inyección intramuscular y se reduce a 5 minutos si la inyección es intravenosa.

Conocida entre los usuarios como Tranq, se convirtió en una droga distribuida en los Estados Unidos. Es el resultado de la mezcla de la xilacina con el fentanilo. Los vendedores mezclan ambos productos para abaratar el fentanilo y prolongar sus efectos.

Este martes, la xilacina entró en el radar de la Casa Blanca. La Administración de Joe Biden lanzó un Plan de Respuesta Nacional para hacer frente a los letales efectos de esta nueva combinación de sustancias peligrosas.

Hace apenas cinco días, el secretario de Estado norteamericano Antony Blinken hizo una videoconferencia con la presencia de representantes de 84 países para coordinar la lucha contra el tráfico y el abuso de drogas, especialmente del fentanilo, un narcótico 50 veces más fuerte que la heroína.

Las cifras oficiales indican que el fentanilo se convirtió en la droga más mortífera de la historia de los Estados Unidos. En 2022, del total de 110.000 adultos de entre 18 y 49 años muertos por abuso de drogas, dos terceras partes lo fueron por sobredosis de fentanilo.

La variedad de drogas sintéticas, la facilidad de su producción y del contrabando puso en jaque a las autoridades de los Estados Unidos, cuya población registra los índices más adictivos a drogas sintéticas.

En ese escenario, Rahul Gupta, director de la Oficina Nacional para la Política de Control de Drogas designó el pasado mes de abril esa combinación como una “amenaza emergente” para la salud pública de los estadounidenses.

La xilacina es conocida entre los usuarios como Tranq o “droga zombi”, y es el principio activo del fármaco veterinario XylaMed, que fue aprobado por la FDA (la agencia federal de alimentos y medicamentos) en 1972 para ser usado como analgésico y sedante para animales.

La FDA no aprobó su utilización para humanos. Sin embargo, los exámenes forenses entre personas muertas por uso de drogas o que llegaron a urgencias de las clínicas, revela que la xilacina está presente en una gran cantidad de personas que consumieron fentanilo.

Según la CDC (siglas de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), la xilacina se halló en los exámenes forenses del 11% de los fallecidos por abuso de fentanilo.

El jefe de la oficina de antinarcóticos de la Casa Blanca dijo a la prensa este martes: “Creíamos que el fentanilo era peligroso, pero la combinación de ambas drogas es mucho más mortífera”.

El plan presentado en Washington no incluye medidas para frenar la comercialización veterinaria, ya que la xilacina tiene un uso frecuente para animales. Sí está dirigido a reforzar el registro y seguimiento de los compradores. De ese modo las autoridades intentan llegar a los traficantes que lo mezclan con fentanilo para vender como droga de efectos hipnóticos.

La mezcla de ambos productos abarata la fabricación, con la lamentable ventaja de que la xilacina la consiguen sin persecución alguna. Pero, además de abaratar el narcótico, la combinación permite al usuario estar drogado durante un tiempo más prolongado.

El problema para quien consume es que a los riesgos del fentanilo, mortales en muchos casos, la xilacina suma efectos secundarios por sí solo como úlceras en la piel, heridas y necrosis. Sus consumidores pueden sufrir amputaciones en brazos o piernas al perder completamente la circulación y también pueden sufrir paros respiratorios.
El Narcan es un fármaco que puede ser utilizado para revertir los efectos del Tranq o droga zombi.

En marzo, la FDA aprobó su venta sin receta como antídoto. El plan anunciado por Gupta contempla la capacitación de los profesionales de la salud para tratar la adicción a la xilacina, así como para tratar las heridas que provoca en la piel.

La Casa Blanca distribuyó el plan entre ámbitos de salud y agencias de seguridad con el objetivo de reducir en un 15% las muertes relacionadas con la xilacina en 2025. El pedido de Gupta es que en 60 días esas agencias presenten sus propias metas.

El fentanilo es una droga producida en los años ‘60 como anestésico. Las autoridades de los Estados Unidos advierten que su abuso entre quienes consumían heroína se expandió durante la pandemia del Covid-19. En 2020, según datos del Instituto Nacional de Abuso de Drogas, las muertes por sobredosis crecieron un 20% y llegaron a los 91.799 casos. En 2021 se registraron 106.699. En 2022 superaron las 110.000.
 
(Con información de agencias)

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