El viaje definitivo de los hombres de Madison
Hoy comienza la primera parte de la última temporada de Mad Men, con su protagonista en un momento de quiebre
Hoy, con una temporada titulada The Beginning, comenzará el final de Mad Men, uno de los dramas más aclamados de la televisión actual estadounidense. A pesar de que sea mejor conocida por su perfeccionista ambientación en la década de 1960 y la exhibición del comportamiento más indecente de la época –todo el sexo extramatrimonial, las drogas, el alcohol–, la serie ofrece mucho más que eso.
Es de esos programas, como Breaking Bad, y más recientemente True Detective, que merecen una mirada atenta, crítica y analítica. Su creador, Matthew Weiner, deja pequeñas y sutiles pistas a lo largo de la serie, que dejan apenas entrever el porvenir de los personajes.
En su temporada final, Weiner empleó el mismo sistema que Breaking Bad: dividirla en dos y transmitirla con un año de separación. En entrevistas, si bien jamás devela nada, el creador afirmó que tratará sobre el “mundo material e inmaterial”. “La ambición, el éxito, el dinero, el tiempo, de una cierta manera y por contraste con lo que no vemos, la vida espiritual, interior. Cuando las necesidades materiales están colmadas (...) ¿qué más queda?”, dijo en una entrevista en el sitio del canal AMC.
Al final de la sexta temporada de Mad Men, su protagonista, Don Draper estaba en un descenso, literal y metafórico. Luego de arruinar una presentación al develar parte de su infeliz infancia a los representantes de los chocolates Hershey’s, sus socios decidieron que era hora de que se tomara un descanso. Pero con regreso indefinido.
El último vistazo de su oficina lo hizo desde un ascensor, mientras veía a un posible reemplazo hacerse camino hacia la recepción.
Este descenso parece haberlo hecho tocar fondo. Tal vez dando a conocer vistazos de su pasado –le mostró a sus hijos la casa donde creció: un burdel pobre y actualmente venido a menos– le hagan hacer las paces consigo mismo y finalmente mostrar quién verdaderamente es, y no la fachada de Don Draper que se armó.
Peggy Olson, su otrora protegida y personaje responsable de mostrar la evolución de la mujer en el ambiente competitivo de la publicidad, se lamentaba que todos tomen las decisiones por ella: hasta Ted, su jefe, termina el affaire que mantenían. Incluso en la temporada anterior, renuncia a Sterling Cooper para obtener mayor reconocimiento, pero luego se encuentra que su actual agencia se fusionó con la anterior.
Pero al final de la pasada temporada pudo saborear el retrogusto de su lucha: ocupar la oficina de Don en su ausencia y, tal vez, tomar parte de su trabajo.
Si bien las fotografías de promoción muestran al elenco a punto de embarcarse o llegando de un viaje, Weiner afirma que nada tienen que ver con la trama de esta temporada. Sin embargo, sí se sabe que los trabajadores de Sterling Cooper & Partners estarán en diferentes puntos del país: Ted estará en Los Ángeles, al igual que la esposa de Don, Megan, lo cual implica una posible separación; Pete y Bob –por ahora– seguirán viajando a Detroit, mientras que el resto permanece en Nueva York. Queda por ver cuál es el viaje personal que hará Don, si seguir por el camino de la autodestrucción y salir a la luz como un nuevo hombre.