La de Donald Trump, y el partido Republicano, es una carrerra contra el tiempo.
La de Donald Trump, y el partido Republicano, es una carrerra contra el tiempo.
Al día de hoy, le quedan 70 días en la Casa Blanca que pueden ser, como se presume, complejos, de serios retos institucionales que deben resolverse, dentro de un cronograma que desemboca en el 20 de enero, cuando se inicia el nuevo período presidencial.
El presidente electo Joe Biden se ha comportado con discuros sosegados, conversaciones con líderes mundiales que han reconocido su victoria y adelantando su estrategia sanitaria frente al coronavirus, al tiempo que ha restado importancia a que Donald Trump no haya reconocido su victoria.
"El hecho de que no estén dispuestos a admitir que ganamos a esta altura no tiene mayor consecuencia en nuestra planificación", declaró Biden el martes en esa tónica moderada que lo caracteriza, aunque ciertamenente la no aceptación de su triunfo ha impedido que la Administración de Servicios Generales (GSA), a cargo de Emily Murphy, se haya negado a aprobar el desembolso de 6.3 millones de dólares de fondos federales para poner en marcha la transición.
"No existe un plazo establecido que determine cuándo el responsable de la GSA debe firmar el documento (que da inicio a la transición). Esto deja una ventana abierta hasta el 14 de diciembre, cuando el Colegio Electoral asigne los votos a cada candidato. Como referencia, el director interino de la GSA de la Administración de Barack Obama firmó la carta al día siguiente de las elecciones", apunta el diario El País de Madrid.
Donald Trump, sin apariciones públicas hasta el miércoles 11 en ocasión de la celebración del Día de los Veteranos, ha procedido como única acción presidencial significativa a despedir al secretario de la Defensa, Mark Esper, quien se había opuesto al despliegue de fuerzas militares para contener las protestas raciales. Ha jugado al golf y, como consta en reportes de medios estadounidenses, ha estado al frente de la estrategia legal para frenar los procesos de certificación de la votación en los estados. Al menos en los seis claves: Georgia, Arizona, Nevada, Wisconsin, Michigan y Pensilvania.
The Washington Post apunta que algunos de los colaboradores más combativos del presidente, "incluido el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, la presidenta del Comité Nacional Republicano Ronna McDaniel y el asesor informal Corey Lewandowski, han dicho en privado que están preocupados por las posibilidades de éxito de las demandas a menos que surjan más pruebas, según personas familiarizadas con sus puntos de vista".
Trump se anotó una pequeña victoria al aprobarse el recuento manual de los votos en Georgia, donde pierde por una diferencia de 14 mil votos (0,3% del escrutinio). Un estado que ofrece 16 votos del Colegio Electoral, los cuales no han sido aún sumados al caudal de Biden, es decir, el presidente electo lo es sin necesidad de ganar en Georgia.
En este estado del sur del país, de tradición republicana, la certificación de la elección debería concluir el 13 de noviembre, pero la mayoría de los condados, según The Washington Post, ya habían realizado su tarea el martes de esta semana. Luego prosigue la auditoría a nivel estatal y, por último, el secretario de Estado Brad Raffensperger, republicano, certifica los resultados a más tardar el 20 de noviembre.
Cuánto tiempo se tome el recuento manual de los votos,anunciado este miércoles, es algo a dilucidar. Pero los recuentos están previstos en el cronograma electoral.
En Arizona, cuyos 11 votos electorales tampoco han sido asignados a Biden, debe certitificar su escruitinio el 30 de noviembre, el cuarto lunes después de las elecciones. En Michigan, que si está en la cuenta de los votos electorales de Biden, debe certificar por ley el día 23 de noviembre. Nevada, también en la cuenta del demócrata, el 24, Wisconsin el 1 de diciembre y en Pensilvania, donde no hay un límite estatal para la certificación, se señala que los condados deben tener lista la verificacíón de resultados antes del 23 de noviembre.
En estos lapsos, Trump y su equipo legal, se juegan una carta decisiva. La certificación del escrutinio que se conoce, que luce como el escenario más probable, pudiera ya resultar irreversible.
¿Llegará la incertidumbre hasta esas fechas o Trump desistirá en el camino? No hay una respuesta definitiva
Según las fuentes consultadas por el Washington Post es probable que todo concluya el fin de semana "a menos que se encuentre evidencia real" de las irregularidades.
Trump estaría recibiendo, sin embargo, informes de que tiene "una oportunidad", en especial de su abogado personal Rudolph W. Giuliani, y sus hijos , de acuerdo con un asesor que ha conversado con el presidente
En esa carrera contra el tiempo, aparece la fecha del 8 de diciembre, conocida como la del "puerto seguro, porque es cuando los 50 estados de la nación deben entregar la información de sus resultados electorales. Un día en el cual, en situación normal, se depeja cualquier duda sobre el veredicto electoral.
La fecha que le sigue ocurre menos de una semana después, el 14 de diciembre, cuando se reúna el Colegio Electoral, donde efectivamente se elige al presidente de acuerdo a los votos electorales que le aporten los estados donde haya resultado ganador: solo Maine y Nebraska comparten delegados con uno y otro partido, en los demás el ganador se lo lleva todo.
¿Puede continuar el suspenso hasta esa fecha?
Una nota de la BBC explica que "no se puede descartar que, debido a la controversia en torno a las denuncias del presidente sobre presunto fraude electoral, en algunos estados donde el Partido Republicano controla la legislatura estatal, esta podría no aceptar como válidos los resultados de las elecciones en su estado. La legislatura estatal podría, por cuenta propia, asignarle al candidato republicano los delegados al Colegio Electoral".
Ese 14 de diciembre pudiera ocurrir que haya delegados en el mismo estado votando por uno y otro candidato. Una situación que resolvería el nuevo Congreso Federal recién electo, que comenzaría a sesionar a partir del 3 de enero de 2021 y certificará de manera defintiva la elección el 6 de enero. Aunque hay varias interpretaciones sobre el rol del Congreso Federal y no puede descartarse una decisión de la Suprema Corte, donde hay una mayoría conservadora. La Suprema Corte fue decisiva para resolver la re;ida\ elección del año 2000, entre George W. Bush y Al Gore, más de un mes después de las votaciones del 7 de noviembre de aquel año.