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Con frecuencia se escucha el dicho “las medias son para los pies”. Muchos parecen seguirlo a la perfección, pero otros buscan desafiar ese prejuicio día a día. Tal es el caso de las parejas emprendedoras. Hay quienes miran con extrañeza la idea de que dos personas enamoradas, y en muchos casos unidas en matrimonio, lleven adelante un emprendimiento. Quienes tomaron esa decisión, sin embargo, la muestran con orgullo.

“A veces, por fruto de la necesidad económica, la visión de una oportunidad de mercado o simplemente la voluntad y pasión por lo que se hace, se toma la decisión de aceptar riesgos, de ingresar al ruedo y convertirse en empresarios. (…) Antes de dar el sí y embarcarse en un proyecto en pareja, hay que pensar y reflexionar sobre el impacto que esta decisión puede tener tanto en la relación de pareja como en la de trabajo”, aconsejaba hace unos meses la doctora en Dirección de Empresas Familiares en México, Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez, enuna columna del IEEM publicada en el suplemento Café & Negocios.

Quizás sea esto lo que más preocupa a quienes no son parejas empresarias cuando piensan en el posibilidad de trabajar con su cónyuge.

Sin embargo, en los casos consultados por C&N Emprendedores, el generar un equipo con la pareja para llevar adelante un emprendimiento parece tener una connotación más positiva que negativa.

En el artículo de Trevinyo Rodríguez, unos de los subtitulos es “Separar para unir”. La experta explica que es de extrema necesidad que la pareja sepa diferenciar entre lo que es su relación sentimental y el negocio. Subraya que “el error más común es no dimensionar los roles que se desempeñan en cada ámbito y no establecer los límites claramente”.

Allí expresa que “es importante que antes de aceptar (o no) colaborar, se aclaren puntos relevantes sobre la relación de trabajo y de pareja. Ejemplo de esto son: ¿Quién manda a quién?, ¿en qué áreas podré decidir?, ¿se respetará mi decisión?. (...) A nivel de pareja hay que explorar cuestiones como : ¿qué pasará si nuestra relación afectiva termina?, ¿seguiremos trabajando juntos?, ¿cómo nos repartiremos la propiedad del negocio en caso de separación?”. Realizar este ejercicio facilitará la convivencia y el trabajo en equipo.

Hay una condición que, para las fuentes consultadas, resulta indispensable para embarcarse en un emprendimiento familiar: el objetivo común. Luchar por un mismo sueño de negocio, tener una pasión compartida por lo que se desea desempeñar contribuirá no sólo con el éxito de la empresa, sino con la armonía y unidad familiar.

Amar, darse cuenta, prevenir
Según el director del Instituto de le Empresa Familiar, Álvaro Vilaseca, un negocio de estas características, sea que involucre solo al matrimonio o también a otros miembros de la familia, “es una organización donde coexisten dos sistemas que tienen que evolucionar conjuntamente. Desde el punto de vista empresarial, lograr alcanzar el éxito o buenos resultados, y desde lo familiar, que no haya deterioro y que no sea una fuente de conflictos y discrepancias entre sus miembros”.

Agregó que para que la empresa familiar permanezca sana, sobreviva y se desarrolle, es vital que ambas instituciones alcancen los resultados esperados.

Por otro lado, Anahir Bellini, consultora en el área organizacional y de gestión de Empresas Familiares del Centro homónimo de la Cámara de Comercio, sostuvo que para quienes trabajan en el asesoramiento de estas empresas hay tres verbos claves: amar, darse cuenta y prevenir. Amarse porque los buenos vínculos entre ellos facilitan las oportunidades de triunfar. Darse cuenta de la complejidad que conlleva este tiempo de negocios por lo que se debe velar por las dos instituciones. Y prevenir, para lo que es importante la distribución de los roles.

Casos
Key es una agencia de publicidad fundada en 2004 por Virginia Miranda (44) y José Pereira Machado (44). Se conocieron trabajando en la agencia Grey y luego fueron compañeros en Ginkgo. En el 2000 comenzaron su relación de pareja y tres años después decidieron irse de la empresa. Al poco tiempo abrieron su propio negocio y en 2005 contrajeron matrimonio. Comenzó siendo un proyecto profesional con una tercera socia, pero cuando ésta decidió abrirse, los dos quedaron a cargo de Key, adquiriendo esa característica de empresa familiar.

Miranda y Pereira Machado vienen del ámbito publicitario. Tenían como antecedentes laborales el trabajo en el área de cuentas y planificación estratégica. El matrimonio afirmó que el haberse conocido trabajando, los favoreció su buena relación como socios. “Ya sabíamos como éramos en el trabajo, nos llevábamos muy bien y a partir de ahí decidimos emprender. No fue como otras parejas que están juntas y empiezan a emprender sin saber cómo son”, explicó Pereira Machado.

Un caso similar es el de OZ Media. Pablo Arriola (39) trabajaba en Canal 10 como director de un programa de videos del que Soledad García (39) era productora. Al tiempo de ser compañeros empezaron a salir. En 2001, siguiendo una idea que Arriola tenía desde hacía mucho tiempo, viajaron a México con el fin de nuevos desafíos y experiencias.

“Primero buscamos trabajo, después entendimos que era una buena oportunidad para hacer algo por nuestra cuenta” expresó García. Fue así que se asociaron con un amigo mexicano que tenía un estudio de diseño gráfico y web. Allí comenzaron a pensar en su empresa.

En 2002 volvieron a Uruguay y a pesar de la crisis lograron salir adelante. Durante los 12 años que ya tiene su empresa productora de contenidos televisivos, la pareja no dejó de apostar en su relación sentimental, por lo que en ese interín se unieron en matrimonio y tuvieron tres hijos.

El 2002 también fue un año clave para otra pareja empresaria. Desde 1997, Silvina Rocha (46), quien se había desempeñado como informativista en Monte Carlo TV, llevaba adelante su propio emprendimiento de comunicación corporativa - a la que llamó Quatromanos- al tiempo que trabajaba como relacionista pública para otras empresas. En 2001 decidió dedicarse full time a su empresa. Fue al año siguiente, en 2002, y luego de haber conseguido tres clientes importantes que le demandaban mucho tiempo, que Rocha le propuso formar parte del negocio a su marido, Álvaro Amoretti (49), periodista de reconocida trayectoria. “Él tenía 22 años trabajando en periodismo y el perfil de persona que yo entendía que quería para unir a la empresa”, explicó la empresaria.

Fue así que luego de una década de ser marido y mujer, comenzaron a trabajar juntos.

A favor y en contra
El error común -que Trevinyo Rodríguez indica en su artículo- de no diferenciar los papeles de los socios, no se comete por parte de los ejemplos citados. En las tres casos, los integrantes de la pareja son directores pero a la vez se encargan de áreas diferentes.

En Key Publicidad, Miranda se especializa en la planificación y recursos humanos, mientras que su marido se dedica a la parte creativa. En OZ Media, Arriola está más relacionado con The Format Factory - departamento creativo para desarrollo de programas de televisión - y García se concentra en la producción de los programas . En Quatromanos, es Amoretti quien está al frente del área de contenidos - recabar información, hacer informes de coyuntura y situación- mientras Rocha se encarga de los eventos, lanzamientos, innovaciones y prensa. De todos modos, los tres matrimonios afirmaron que sus trabajos se complementan.

Muchas veces esa diferenciación permite tomar decisiones cuando no comparten 100% una opinión. “Se le da la derecha al que está más metido en el área” sostuvo Pereira Machado.

En cuanto a este tema de desempate de opiniones, Amoretti explicó que “no es diferente de lo que pasa con otros socios que no son pareja. Si son dos y no coinciden en la opinión, uno tiene que ceder”.

Independientemente de lo que la mayoría de las personas pueda pensar, trabajar todo el día juntos en el mismo lugar no es lo negativo que destacan las parejas empresarias. Para Vilaseca, compartir mucho tiempo con el cónyuge permite conocerse mejor, entender con mayor claridad su situación y colaborar con el desarrollo profesional de la otra persona. Pero puede generar desgastes si no se establecen reglas claras, como la separación de roles.

Para los directores de Oz Media, por el rubro en el que están inmersos que demanda muchos sacrificios en cuanto a horarios - trabajar por las noches, los fines de semana o pasar días sin dormir- “si hay una persona del otro lado que trabaje en otro rubro, no lo entendería, solo el que está metido en lo mismo puede entender”. De hecho, en los tres casos afirmaron que aunque estén trabajando en el mismo lugar, muchas veces no se ven hasta llegar a su casa.

Hablar todo el día de lo mismo, tampoco es una contra. Esto está muy relacionado con la pasión de ambos por su tarea. “Nos encanta lo que hacemos” fue una afirmación repetida por las tres parejas empresarias. Por este motivo es que hablar en su casa de su trabajo no es algo que les pese o de lo que puedan desvincularse al salir de la oficina. En el caso de Quatromanos, no solo se hace presente el factor pasión, sino que es imprescindible para su trabajo, ya que es una empresa cuya temática es la información cotidiana. “Bajar la cortina en casa sería hasta forzoso”, dijo Silvina Rocha.

En los otros dos casos, si bien afirmaron que hablar de trabajo en la casa es habitual, se dan cuenta cuando necesitan “desenchufarse”.

Otro punto positivo que destacó el matrimonio de Key, es que en este tipo de empresas se tiene una mayor libertad con los horarios. “Si tengo que llevar a mi hija al pediatra, no tengo un socio al que deba darle explicaciones” ejemplificó Miranda. Esta pareja fue la única que pronunció un aspecto negativo de la empresa familiar: el ingreso único.

Al trabajar los dos en el mismo negocio, se duplica la fuerza para alcanzar el éxito. “Esto es al revés de otros casos donde la pareja te puede dar un soporte económico”, explicó Pereira Machado.

El tema de la salida de licencia fue una dificultad que los tres matrimonios pudieron superar. La clave está en la confianza que lograron en su equipo para poder salir los dos de vacaciones con la tranquilidad de que su empresa queda en buenas manos.

Situación hipotética
Al ser consultados por el hipotético caso de que el matrimonio termine, la pareja de Key Publicidad declaró que sería imposible seguir trabajando juntos “porque en un momento se van a empezar a cobrar las cosas personales en el trabajo” por mejor que le vaya al negocio.

Seguramente la decisión final para ellos sería que uno le comprara la parte de la empresa al otro.

Para el matrimonio de García y Arriola, seguir trabajando juntos aunque su relación como pareja haya llegado a un fin, no sería un problema por varios motivos: tienen la seguridad de que el cariño y el respeto por la otra persona siempre estará - tienen antecedentes de esto con sus ex parejas-, estaán unidos por sus hijos y porque “lo laboral no pasa solo por la pareja, sino por la capacidad y el talento de la otra persona por hacer el trabajo”, explicó Arriola.

En el caso de los directores de Quatromanos, nunca evaluaron esta situación, porque, si bien afirmaron que “no tienen la bola de cristal para saber qué pasará”, desde el principio de su relación , por situaciones buenas y malas de la vida, se gestó un vínculo muy fuerte entre ellos, y no se imaginan la vida el uno sin el otro.

Hablar sobre esta posibilidad es uno de los tips de la mexicana Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez.

“Es muy importante que no se piense que sentarse a conversar sobre este tema es porque se tiene dudas del otro. Simplemente hay que verlo como una planificación y prevención ya que hablar del asunto cuando se está en crisis de pareja es más desgastante y es posible qu e no se llegue a un acuerdo”, explicó al ser consultada en entrevista telefónica.

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