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En momentos en que el gobierno enfrenta una crisis por el caso Pluna, las encuestas de popularidad del presidente lo dan en baja y la oposición ataca lo desprolijo de la gestión, el vicepresidente Danilo Astori eligió transmitir un mensaje de tranquilidad, defendió lo hecho por el equipo económico del cual es referente y no pasó facturas.


“Estamos mirando la tabla desde arriba”, comentó a los periodistas Astori, reconocido hincha de Nacional, al entrar el jueves de noche en La Caleta, un salón de fiesta ubicado en la zona del aeropuerto donde su grupo político, Asamblea Uruguay, realizó una cena para recaudar fondos para la campaña en Canelones. En su discurso, evitó a toda costa mencionar el tema Pluna aunque en algunas mesas, sobre todo en las que había empresarios, la charla que se escuchaba era por los aviones y el lío que envuelve a la exaerolínea de bandera.


La reunión de corte político sirvió también para posicionar al diputado José Carlos Mahía como el candidato del Frente Líber Seregni para la Intendencia canaria. Su rival directo será un hombre del MPP, Yamandú Orsi, actual secretario general de la comuna y estrecho colaborador del intendente Marcos Carámbula, que también estaba en la reunión. “Fue una especie de lanzamiento encubierto y más que nada se marcó el apoyo político del sector a Mahía”, dijo a El Observador un dirigente de Asamblea Uruguay.

Esa noche, como en un cumpleaños de 15, Mahía fue el único de los dirigentes que recorrió las mesas, una a una, para saludar a los comensales que habían abonado US$ 200 para cenar. En total había unas 250 personas. Adelante, en torno a la mesa principal, se sentaron Astori, el senador Rodolfo Nin Novoa y Mahía, todos con sus esposas.

En otras mesas se ubicaron los diputados del sector, el senador Rafael Michelini y los ministros Fernando Lorenzo y Enrique Pintado, que se fueron antes de cenar.

Los ministros se disculparon de no hablar con los medios sobre Pluna y acotaron el clásico “estamos trabajando”.

La tranquilidad de la charla se interrumpió cuando cerca de la puerta, en el lado opuesto a donde estaba el atril desde el cual habló Astori, se vio a un hombre de pelo blanco, a quien pedían para tomarse fotos. Pronto los aplausos y el “vamo el bolso” reveló que se trataba de Ricardo Alarcón. El dirigente, detenido por los saludos, llegó finalmente hasta el frente del salón para abrazar a Astori y quedó ubicado en la mesa junto a Patricia Damiani, hermana del presidente de Peñarol y esposa de Nin Novoa. Después intercambiaron lugares. Desde la organización se informó a El Observador que Juan Pedro Damiani, el presidente aurinegro, estaba invitado pero no concurrió por estar en el exterior.


Una gran bandera de Uruguay protegía la espalda de Danilo Astori que habló sobre cómo está hoy el país a 10 años de la crisis de 2002. Dijo que el Frente Amplio, de esos 10 años, lleva siete y medio en el poder y afirmó que “el país cambió, “lo que no quiere decir que la tarea está terminada, sino que por el contrario, recién empieza”.

Para el vicepresidente, a pesar de la “incertidumbre internacional” es momento de mirar el futuro con optimismo y tranquilidad. Dijo que antes en Uruguay lo que duraba era el estancamiento y se discutía sobre la viabilidad del país, debate que ya no se da. Para Astori, la gente percibe el cambio y se elevó “el estado de ánimo colectivo, lo que fortalece la confianza en el futuro”.

Pero también marcó lo que falta por hacer “que es mucho”. Allí mencionó a la apertura y la calidad. Apertura de la producción y el comercio, pero también se refirió a una apertura cultural.

En el debe, marcó a la educación, que tiene que mejorar los resultados. Además destacó que por primera vez en 40 años los uruguayos vuelven al país y reclamó políticas demográficas con estímulos para que los extranjeros miren a Uruguay para radicarse. “El país ha cambiado”, remató Astori.

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