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El acalde demócrata de la ciudad de Nueva York, Eric Adams, pidió fondos a la también demócrata gobernadora del Estado homónimo, Kathy Hochul, como también al presidente demócrata Joe Biden, porque los recursos para cubrir las necesidades de las personas en situación de calle (homeless) más los migrantes que envían los gobernadores republicanos de los estados fronterizos con México hizo muy compleja la situación de las cuentas públicas de la llamada Gran Manzana. 

Según las cifras dadas a conocer por la oficina de Adams, la ciudad de Nueva York gastó más de US$ 1.000 mil millones en el último año y, de mantenerse el flujo de migrantes más las personas sin lugar para dormir de la propia urbe llevaría el presupuesto a cuatro veces más en el próximo año.

El problema se agrava porque dos tercios de los migrantes, que no son indocumentados, llegan sin lugar para vivir, pero con hijos, y eso requiere mejores condiciones habitacionales, sobre todo en invierno en una ciudad que puede tener temperaturas gélidas.

El área de Asistencia Social (Social Services) además aclara que para los que no tienen techo y viven en la ciudad hace más tiempo, suelen presentar cuadros que requieren atención médica, adicciones y trastornos mentales.

De esa combinación de personas vulnerables, las autoridades de Nueva York ponen el acento en el crecimiento del flujo de migrantes, y aclaran que muchos son de origen venezolano. La administración de la ciudad comenzó a recortar los fondos destinados a los albergues, debido a la “masiva afluencia”.

Nueva York tiene unos 8.000.000 millones de habitantes y uno de cada 80 no tiene un lugar para vivir. Las cifras oficiales hablan de 100.000 personas. A los sin techo autóctonos se les suma el flujo de extranjeros procedentes de Texas y Arizona, enviados en marzo y abril de 2022 por los gobernadores republicanos para presionar a los demócratas, que gobiernan tanto la ciudad de Nueva York como el Estado Federal.

Quienes no tienen viviendas son destinados, tras una evaluación de los Servicios Sociales, a los llamados Centros de Ayuda de Emergencia, que consiste en una red de albergues, hoteles y campamentos.

El alcalde Adams, ante la saturación de esos dispositivos, comenzó a enviar personas y familias a otras localidades del Estado y en muchos casos esas personas no encuentran acogida, pero no las llevan de regreso a la Gran Manzana. Quedan en tierra de nadie dentro de un Estado gobernado también por demócratas.

Adams apeló también a la colaboración de iglesias católicas y evangélicas, así como a organizaciones benéficas, pero los recursos que logra por esas vías no logran más que sensibilizar sin lograr infraestructura o puestos de trabajo que permitan a esas familias generar su propio sustento habitacional.

Esta misma semana el alcalde ha anunciado la apertura del duodécimo Centro de Ayuda y Respuesta a Emergencias Humanitarias de la ciudad, que atenderá a 500 unidades familiares. 

En total, la ciudad cuenta con 175 refugios de emergencia, que brindan camas, baños, asesoramiento laboral y de los trámites para la escolarización de los niños en las escuelas públicas. 

La alcaldía de Nueva York informó que la semana pasada habilitó un nuevo centro de asistencia para atender a 500 familias. Aclaran que el flujo de personas que llegan es mayor. La cantidad de solicitudes entre el 19 y el 25 de junio fue de 2.500; o sea, cinco veces más. Entre los solicitantes locales también crece.

Anne Williams-Isom, asistente del alcalde de Nueva York dijo en la inauguración de ese nuevo centro que “si hubiera una coordinación nacional, la carga no recaería tanto sobre la ciudad de Nueva York”. 

El 1° de enero de 2022, cuando asumió Eric Adams como alcalde de Nueva York había un registro de 45.000 personas en albergues, sumando locales y extranjeros. Sin embargo, por los envíos en autobuses de los gobernadores republicanos de Texas y Arizona la cifra se multiplicó por dos.

A eso se suma que unos 17.000 migrantes viven en lugares precarios por fuera de los espacios de contención de brinda la ciudad. Al cuadro presentado en 2022, se sumó ahora el fin del llamado Título 42, que permitía a las autoridades devolver de Estados Unidos a los extranjeros que cruzaran la frontera.

Ahora, quienes llegan en general tienen al menos papeles de permiso precario, pero aumentó notoriamente el flujo. No es ajeno a esto la realidad de pobreza y violencia que se vive en muchos de los países de origen de los migrantes.

Adams se mostró firme en no ser expulsivo de las personas y familias vulneradas. En efecto, en octubre de 2022, declaró el estado de emergencia en la ciudad al tiempo que solicitaba al Estado Federal que diera el estatus de Protección Temporal, que permite a los migrantes buscar trabajo, inscribir a sus hijos en las escuelas y solicitar la ayuda de un techo.

Para sostener esas políticas, el alcalde de Nueva York enfrenta cuentas públicas sin recursos propios ni ayuda de otras ciudades del Estado ni de la propia Casa Blanca.

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