Por Eduardo Anguita
Por Eduardo Anguita
El abogado argentino radicado en Madrid Carlos Slepoy tuvo la idea de proyectar una norma legal que permitiera buscar a las víctimas del franquismo. Slepoy había logrado un gran triunfo legal al probar que los crímenes de lesa humanidad no tienen prescripción en el tiempo y pueden ser investigados sin límites, como son los homicidios simples. Para eso tomó contacto con asociaciones de familiares de víctimas de muchas ciudades y hasta logró que en su Buenos Aires natal la jueza María RomildaServini de Cubría abriera un expediente y hasta citara a algunos de los acusados de aquellos crímenes que todavía quedaban con vida.
España se veía sacudida por estas denuncias. En 2019, el popular director de cine Pedro Almodóvar hizo una película documental llamada “El silencio de los otros”, donde Slepoy y muchos familiares de víctimas de muertes extrajudiciales y abusos durante la dictadura de Francisco Franco (1939-1975) dieran su testimonio.
Este jueves, el boletín oficial del gobierno español publicó la vigencia de la Ley de Memoria Democrática que entra en vigencia el viernes 21 de octubre. Los cálculos, por las averiguaciones realizadas antes del permiso para remover suelos, hablan de recuperar los restos de alrededor de 25.000 víctimas.
Slepoy murió el 17 de abril de 2017 y no podrá ver el fruto de su trabajo. Muchos de los que testimoniaron en el documental de Almodóvar también eran añosos y no podrán ver el resultado de esta nueva norma. El Equipo Argentino de Antropología Forense realizó labores en distintos pueblos de España porque algunos jueces los autorizaron, al igual que a otros equipos que excavaron lugares señalados como tumbas individuales o masivas.
La diferencia es que, ahora, esta ley, pone los recursos del Estado para que se conozca la verdad histórica. Llevará al menos seis años. Pero servirán para remover las ideas y permitir que se conozcan datos no solo opiniones.
La Ley de Memoria Democrática había sido aprobada el pasado 5 de octubre por el Senado.
A partir de ahora, se reforzará el compromiso de todas las administraciones públicas en la búsqueda de desaparecidos. El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, calculó que en seis años aproximadamente se podrán exhumar las fosas comunes y recuperar los restos de entre 20.000 y 25.000 víctimas “para que puedan ser entregados a sus familiares”.
Hasta el momento, con permisos judiciales, habían logrado abrir unas 500 fosas. Martínez aclaró que los cadáveres de más de 10.000 personas no solo corresponden a republicanos civiles sino también a“personal militar”. Aclaró que las primeras exhumaciones, hechas en los primeros años de la transición; es decir, después de 1976, se hicieron "sin ningún rigor histórico", sin identificación genética de los restos.
La nueva Ley de Memoria Democrática está sustentada en cuatro principios que, desde la recuperación democrática hasta la actualidad, se habían escondido debajo de la alfombra: la verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición.
Esta ley declara "la ilegalidad de los tribunales franquistas de excepción y la nulidad de sus sentencias y pone en el centro de la acción pública a las víctimas".
A su vez, promueve el derecho a la investigación de las violaciones de derechos humanos de la guerra y la dictadura hasta la promulgación de la Constitución de 1978 e impulsa la creación de una Fiscalía de Sala de Derechos Humanos y Memoria Democrática en la Fiscalía General del Estado como instrumento de la investigación.
La ley no deroga la Ley de Amnistía de 1977 que fue producto del Pacto de la Moncloa, en el que liberales, socialistas y comunistas se comprometieron a no indagar el pasado. La norma permitirá a miles de exiliados forzosos a obtener la nacionalidad española.
El ministerio del Interior espera recibir a partir de ahora solicitudes de Francia, donde los republicanos llegaban cruzando los Pirineos y también de países latinoamericanos como Uruguay, Argentina, Venezuela, Chile, México y Cuba.
En toda España resulta común escuchar que no es bueno remover el pasado. Una placa de El Alcázar de Toledo, donde las tropas franquistas resistieron el asedio de los soldados de la República Española en 1936, reza: “Aquí murieron republicanos y franquistas, todos ellos españoles, y por lo tanto valientes". Se trata de una frase hecha al calor de las ideas de pacificación sin memoria. Ahora, la valentía es afrontar la verdad y no la muerte.