Entre payadas e improvisaciones
Martín Buscaglia fue el elegido para abrir el show de Paul McCartney con un pequeño set de su hombre-orquesta.
Si el protagonista del fin de semana fue Paul McCartney, Martín Buscaglia fue uno de los personajes más importantes. El sábado por la noche, El Observador confirmó que estaría presentándose como telonero del show del ex Beatle. Al día siguiente, y con tres canciones bajo el hombro, el hombre-orquesta presentó sus ya clásicas improvisaciones instrumentales.
Buscaglia desde el jueves ya manejaba la opción de ser telonero. “Ahí me fui enterando también de las condiciones. Al principio dije, bueno, voy con la banda, pero después me dijeron que no, que querían solo el hombre-orquesta”, contó el músico a El Observador.
Las condiciones indicaban que debía hacer un show breve e instrumental. “En mis conciertos en solitario siempre hay largos pasajes instrumentales. Además de ser una oportunidad enorme compartir un fragmento del show de Paul, me pareció interesante tambien hacerlo de esa manera”, agregó Buscaglia.
Dado el escaso tiempo y formato elegido, la preparación fue necesaria, pero se dio lugar a la improvisación. “Por más que yo prepare lo voy decidiendo todo en el momento. Se dio la situación curiosa, de que realmente improvisé mucho en escena. Yo tenía tres temas nuevos, que los armé especialmente para musicalizar. Fui un poco como un dj más que un show de un cantautor. Me lo tomé un poco como para musicalizar la previa”, contó.
A pesar de que no pudo cantar sus canciones, Buscaglia se dio el lujo de payar. “Creo que vos aprovechás lo que te dan para mostrar tu arte”, dijo Buscaglia. “Si no quieren que cante, todo bien, igual muestro un poco como armo la música. Aproveché, payé y pude hablar un poco de los padres de la música uruguaya, que también me pareció un buen momento para hacerlo”.
A pesar de presentarse frente a 55.000 personas, fue durante las negociaciones donde pasó más nervios. “Yo estoy grabando un disco y la propuesta me llegó en un momento en que realmente estoy haciendo 8.000 cosas. Fue un factor de stress. Un mal momento en ese sentido, pero a la vez maravilloso”, detalló y agregó: “tanto que te den una hora de show con las pantallas gigantes o te den, como este caso, 20 minutos a las 18 horas, yo voy a hacer lo que sé hacer y lo puedo hacer para 100 personas o para 50.000”.
Buscaglia no llegó a conocer a McCartney, pero tuvo el placer de trabajar con sus técnicos y sus demandas. El músico no pudo ser acompañado por su propio equipo técnico, “solo pude subir yo al escenario”, contó. “Toda la movida arriba la hice con los ingleses, que obviamente son de altísima calidad. Por ejemplo, me hizo el sonido el monitorista de Paul, que es también monitorista de AC/DC”, explicó.
Lo que planeaba iba a ser una tarde en familia y amigos se transformó para Buscaglia en una unión entre el despliegue del show y las obligaciones familiares. “Toqué tan temprano que me fui con mi mujer hasta lo de mi suegra; ella le dio de comer a mi hijo de 4 meses, y ahí volvimos al show. Tuvo todo el glamour por haber tocado con Paul pero el lado uruguayo y familiero estuvo presente; nunca falta”, contó.
Sobre la influencia de McCartney y The Beatles, Buscaglia dijo: “yo creo que la música de los Beatles es unánime. Es lo que une a cualquier persona con una cultura occidental. Todos los caminos pasan por los Beatles, para cualquier persona. Y si sos músico es como inevitable”.
Sin embargo, la relación con su música data desde su niñez. “Los Beatles, como las grandes obras de arte, tienen eso que conectan con todas las generaciones. En mi casa eran súper melómanos y cuando era chiquito le pregunté a mi padre de que cuadro era y el me dijo: de Liverpool. Él odiaba el fútbol, pero era fan de los Beatles, y por eso es que soy hincha de Liverpool. El lado Beatle lo tengo hasta en eso”.