ver más

A Pity le encanta la velocidad (contó que vino manejando a Montevideo a 180 kilómetros por hora) pero a veces se queda en suspenso, en silencio, como si el embrague se le trancara y busca con la mirada perdida las palabras para continuar. Da la sensación de que se pierde por momentos en la conversación, hasta que vuelve con una frase justa más excéntrica que oso polar ahumado. Sin embargo, cuando la musa se le pianta suelta versos y rimas como el que más.

Después de la entrevista con El Observador, el viernes, le pedí que tratara de convencer a El Naso, un amigo al que le gusta mucho Viejas Locas e Intoxicados y que por estar de mudanza a 200 kilómetros de Montevideo seguía dudando si venirse al show o no. Pity lo saludó en un audio de WhatsApp y con la rapidez de Usain Bolt le dedicó un tango de Daniel Melingo: Narigón.

El Naso devolvió el saludo pero siguió cargando muebles a contrarreloj y tuvo que perderse el show.


Temas:

Narigón Naso Melingo

Seguí leyendo