En su primera misión con la organización Médicos sin Fronteras fue secuestrada en Somalia junto a su compañera española. Fueron 11 días, a fines de 2007. El hecho no la amilanó. La enfermera argentina Pilar Bauzá, que la semana pasada brindó dos conferencias en Montevideo invitada por los colegios Los Pilares y Monte VI, continuó trabajando en África y hasta el momento, realizó tareas humanitarias en 13 países. Hoy su misión está en Darfur, Sudán. En entrevista con El Observador dice no arrepentirse de haber dejado Buenos Aires para dedicarse a los más necesitados y valora que el secuestro le enseñó a vivir con más intensidad cada momento.

-¿Por qué te fuiste a África y no te quedaste en Argentina, como mencionaste en la conferencia, con un trabajo “común y corriente” al decir de tu abuela?

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Sucede exactamente lo mismo para un periodista que le dicen, justo lo que vos hacés ahora se hace en África. Seguís siendo periodista, pero desde este momento nos cubrís África. Pasa un poco lo mismo conmigo: yo sigo siendo enfermera. Me encantaba lo que hacía acá y estaba feliz. Pero me metí en una organización que, sin dejar de ser lo que soy me ha llevado a contextos totalmente diferentes. Me podría haber quedado en Buenos Aires, seguro, pero quizás no sería tan feliz como ahora lo soy. Tuve la suerte de descubrir que esto era lo mío.

-¿En qué medida te cambió el secuestro en Somalia y cómo afectó tu vida personal y laboral?

Un evento así siempre te cambia, no sos la misma en muchas cosas. Pero sigo siendo yo, soy Pilar. También soy una persona de bastante carácter, y una persona así siempre es más difícil de moldear. Desde el secuestro vivo mucho más el día a día. Hoy estoy, mañana quién sabe. Esta vida es de regalo, todo lo que estoy viviendo es de yapa. Vivo con mucha libertad, con mucha conciencia de lo que hago, pero siempre tratando de sacar el mayor provecho de las cosas, de la gente, de las relaciones, del trabajo. Ya no me fijo en planear algo para un momento que uno no sabe cuándo va a surgir.

-¿Nunca dijiste, después de esto me vuelvo a Argentina?
No porque este trabajo me ha dado mucho. No se pueden borrar tantas alegrías y tantas cosas en unos días. Me parecía demasiado injusto con todo lo que la gente me brindó. Hubiera sido ingrato de mi parte.

-¿No crees que te pueda volver a pasar y que sería temerario trabajar en ciertos lugares?

El trabajo humanitario de todo el mundo se realiza en países donde hay conflictos. Y eso es lo que hace que haya una necesidad. Nos necesitan porque el gobierno tambalea y el sistema de salud tambalea. Nuestra organización casi no tiene problemas en seguridad: tiene gente muy especializada en este sentido. Nosotros cuidamos mucho la seguridad, con normas muy estrictas. Está todo muy calculado y analizado. Lo del secuestro son cosas que te pueden pasar, como te puede suceder acá también.

-De todas maneras, se necesita una actitud en la que se debe estar dispuesto a todo…

Esto es el trabajo humanitario, si no lo pensás de esa manera empezás a decir pero acá es así y allá de esa forma… y terminás quedándote en tu casa. Hay gente para todo. Yo no podría hacer otra cosa. Se necesitan personas que crean en el trabajo humanitario.

-En la conferencia dijiste que volverías a Somalia, porque allí fue el lugar donde te sentiste más a gusto…

No más a gusto, sino en el que tuvo mucho sentido el trabajo que yo hacía. Ese es el tema. Porque la necesidad era tal que sufrían una enorme falta de lo más básico. Pero ahora por distintas razones es imposible ir. Ninguna organización se encuentra trabajando ahí.

-Con tu experiencia de la realidad africana, ¿cómo ves la ayuda humanitaria que llega desde los países poderosos?

La verdad es que no tengo opinión para eso. Somos apolíticos. No tenemos mucho de politiquería por detrás: estamos muy centrados en nuestro trabajo.

-¿Has recibido algún tipo de presión por parte de gobiernos u otras organizaciones?
No, porque la organización tiene 40 años y el pilar es su independencia. Y, por lo menos, a mi nivel nadie me ha presionado nunca. La organización tiene una trayectoria. Por eso es fundamental la independencia: si ahí fallás, listo, se acabó la organización, y esa es la razón de ser de Médicos sin Fronteras.

-¿Cómo describirías a los africanos? Los que conocen el continente aseguran que tiene cierta magia

Son muy distintos entre ellos. Creo que los latinoamericanos tenemos mucho más en común entre nosotros, que los africanos. Hay muchísimas diferencias de un país a otro. En algunos lugares te encontrás con mucho color, mucha alegría, todo es muy a flor de piel, muy fervoroso. Pero no es así en todos los lugares. Me parecen todos super distintos. No tendría una palabra para África. Los idiomas, las tradiciones, la geografía hacen que la gente sea de una forma distinta. A mí me encanta, me apasionan todas las culturas. Quizás sea un poco esponja y todo lo nuevo lo absorbo de distintas maneras.

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