Eternos salvadores del pop bailable vuelven por más
Después de cinco años, The Rapture, una de las bandas de rock bailable más irresistibles del planeta se ofrece para desatar una nueva fiesta de música
Deben ser pocas las bandas que demuestren con tantas ganas su intención de devolverle a las canciones pop la energía y la gracia como lo intenta The Rapture, un grupo neoyorquino cuyas canciones no saben de la prolijidad del minimalismo sofisticado que huele tanto a cosa nueva y poco más. Más bien suelen ser un producto grueso y contundente, una especie de barquillo artesanal que rebosa de percusión, vientos, sintetizadores y funk con ambiciones dionisíacas.
Apadrinados por el sello DFA de James Murphy, The Rapture aterrizaba con el disco Echoes en 2003 y una proclama bailable muy parecida a la de su tutor: si James Murphy optaba por el punk bien corporal y bailable para la electrónica con LCD Soundsystem, The Rapture se comportaba como un perfecto hijo de ese proyecto madre, aunque con mucha más tracción a sangre y cuerpo de banda.
En bandas uruguayas con similares pretensiones como Sante Les Amis o Closet hay rastros de lo que mueve a este grupo.
Pero mejor todavía fue Pieces of the people we love, al que cuando en 2006 fue editado con una multinacional, se le vio –quizás por llevar un nombre no tan pinkfloydiano– todavía menos colchones de música funcional o “tranquila”. Era The Rapture lanzándose con desespero a proponer fiesta. Con apenas tres discos editados (el primero fue Mirror, en 1999), The Rapture ya se convertía en un sinónimo del rock bailable del momento, algo que también se ratificó en vivo , festival a festival.
Pero pareciera que después de esos dos años en los que se convirtieron en una variante más genuina del género, el grupo se desapareció del mapa musical, algo que se interrumpió tras algunos lanzamientos de canciones y poco más.
Cinco años después, The Rapture volvió a DFA y desde hace un mes comenzó a hacer circular canciones del nuevo In the grace of your love por las revistas musicales de internet. Y por supuesto, el dinámico panorama del pop y el rock indie es otro, mucho más inclinado de vuelta a las computadoras. Pero lo de The Rapture sigue siendo lo mismo. El disco, que desde hace unos días se puede conseguir vía streaming en sitios como Stereogum, es un paquete de canciones menos anémicas que lo que últimamente se escucha.
Como muchas veces sucede, la identidad del productor tiene bastante que ver con el producto final. Y es así que resulta una grata sorpresa ver que tras la producción de este nuevo disco está el francés Philippe Zdar, miembro de Cassius y hombre tras los exitosos discos de Phoenix, otra de las bandas que mejor ha interpretado la evolución del rock de guitarras desde aquellos años en que los Franz Ferdinand eran los dueños del mundo.
Si los grupos del momento como Washed Out buscan un placer electrónico sensorial y apuntado a la cabeza del receptor, The Rapture sigue teniendo como objetivo principal los brazos y caderas de quien los escucha. Y por cierto, entre las maracas, percusiones, palmas y bajos lisérgicos hay grandes voces.
Pocas bandas pueden permitirse el desparpajo de hacer una canción cuyo nombre suena a nostalgia y desencadenar con ella un descontrol al que podría decírsele “electro gospel”, por la carga festiva y enérgica de sus voces. Es el caso de How deep is your love, precisamente la canción que desde hace aproximadamente un mes suena en la red. Sí que sería una manera distinta y menos trillada de ponerle picante a una fiesta del pasado jueves, noche de tanta nostalgia impuesta y canciones que uno no precisamente extraña.