Cuando caminó con paso dubitativo bajo una lluvia de flashes de los fotógrafos por el alfombrado suelo para recibir el premio Volpi Cup a mejor actor en el último festival de cine de Venecia, Michael Fassbender puso una cara ambigua: el rostro duro pero transido de emoción, la mitad de sonrisa y la mitad de pose para las cámaras. ¿La sinceridad? Difuminada en algún lugar entre sus ojos y su mentón.
Fassbender, el actor a seguir
El actor germano-irlandés llega como la estrella de Shame, que se estrena hoy, una película difícil sobre un adicto al sexo