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La 1a Fiesta de la Soja, que se realizó el viernes 3 y sábado 4 de octubre –organizada por la Comisión de Vecinos de Quebracho, en Paysandú– y fue una muy buena experiencia inicial, demostró que si bien el precio de la oleaginosa cayó en forma notoria y eso complica a los agricultores éstos, lejos de bajar los brazos, igual van a sembrar un área muy grande; se dice incluso que será similar a la del año pasado, que fue un récord.

Sí existe, se percibió en cada charla en el predio de exposiciones, una actitud de cautela, de pensar más cada decisión sobre en qué utilizar cada hectárea, de evaluar con el máximo detenimiento cada uno de los números a considerar.

Más de uno reflexionó que no se plantará en áreas donde no hay una calidad adecuada en el suelo que asegure determinado rinde, priorizando los esfuerzos en las zonas de óptima calidad.

Sergio Pastorini, empresario muy activo en el rubro y vicepresidente de la entidad organizadora, dijo que a esta primera edición de la fiesta “mucha gente vino con una gran expectativa, para ver qué pasaba, para mostrar sus productos y servicios, pero varios me han dicho que están sorprendidos porque muchos productores vinieron directo a consultar, a ver precios y propuestas, demostraron interés y eso dejó contentos a los expositores”.

Añadió que la mayoría de las empresas pudo encaminar y en varios casos hasta consiguieron cerrar algunos negocios, algo que no siempre se consigue en una primera exposición temática.

Quebracho en el calendario

Esta fiesta se comenzó a gestar cuando un grupo de vecinos de Quebracho decidió generar una actividad que una vez impuesta en el calendario identifique a esta localidad, contribuyendo a potenciar su identidad como polo productivo.

Se seleccionó así como eje temático a la soja, cultivo abundante en la zona, donde no solo se produce en ese rubro de la agricultura, también en otros y además en ganadería, forestación y fruticultura.

“Queríamos ayudar para que Quebracho sea más reconocido, que su gente y su actividad productiva sean más valoradas y elegimos a la soja que sin duda es la gran vedette en la agricultura”, explicó Jorge Anchorena, presidente de la Comisión de Vecinos de Quebracho (integrada por 16 personas), organizadora de la festividad.

La idea, complementó, es que de a poco esta fiesta sea reconocida y valorada en la zona litoral, pero también en todo el Uruguay e incluso en la región.

La edición inicial, realizada en el Parque Municipal de Quebracho que se extiende sobre ocho hectáreas, convocó a 100 expositores entre empresas grandes, medianas y pequeñas, firmas de distintos rubros aunque principalmente agrícolas, con una fuerte presencia de empresas del sector privado pero también de propuestas oficiales: “agradecemos mucho la colaboración de la alcaldía de Quebracho, de la intendencia de Paysandú y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca que nos apoyaron y acompañaron”, destacó.

Además de la muestra estática con stands, hubo espectáculos, servicios gastronómicos y una carpa de conferencias donde hubo exposiciones sobre temas de actualidad, tanto productivos como tecnológicos y de mercados que se pudo ver en cada caso colmada de público.

“Fue un esfuerzo muy grande de mucha gente, se invirtieron de US$ 30 mil a US$ 40 mil, por suerte la gente nos apoyó, las empresas y los productores, así que quedamos muy contentos y con muchas ganas de mejorar para la segunda edición”, reflexionó el presidente de la comisión que durante varios meses trabajó para concretar esta idea.

Pastorini citó que el viernes quien visitó el predio fue el intendente (Bertil Bentos), “cuando llegó quedó muy sorprendido por lo que encontró, por el nivel de la fiesta y eso es algo que se logró gracias al apoyo de las empresas”.

Premios de CUSA

Durante la Fiesta de la Soja la Cámara Uruguaya de Servicios Agropecuarios (CUSA) realizó la entrega del premio “Mejor gestión de dirección de Escuela Agraria” a Shirley Rochón (directora de la escuela agraria La concordia) y a María Luisa Moreno (docente de la escuela técnica Sarandí del Yí).

El premio “Reconocimiento al desempeño docente” fue para Juan Andrés Birriel (contratista demaquinaria agrícola) y para Pedro Peyronel (docente de la escuela técnica Cardona).

Juan Maisterra (presidente de CUSA), Juan José Rodríguez (tesorero) y Reinaldo Udewald (director del Centro de Capacitación de CUSA) integraron el jurado.

Confianza en que el precio mejorará

“No hay que fijarse en el valor que hoy tiene la soja, hay que fijarse en el impacto que en toda la sociedad ha tenido, tiene y tendrá este cultivo que antes del año 2003 casi ni existía, había 10 mil has y hoy se hace un millón de has”, comentó Sergio Pastorini, vicepresidente de la Comisión de Vecinos que organizó la Fiesta de la Soja en Quebracho.

Recordó que hace una década en su empresa recibía de sus clientes 500 toneladas de soja en la zafra, cuando hoy su capacidad de acopio –40 mil toneladas– no alcanza para recibir el total de la soja producida por ellos.

“Hubo un impacto tremendo, no solo en maquinaria e insumos, pasó en todos los servicios y eso llegó para quedarse, más allá de un precio que pueda por ahora estar más bajo”, añadió.

Ese impacto, precisamente, explica la generación de la Fiesta de la Soja, “que era algo que se necesitaba en el país”.

Volviendo al tema del precio que hoy se logra por la comercialización de la oleaginosa, explicó que “si hoy hacemos una encuesta entre los productores y les preguntamos quién va a mermar la siembra ninguno te dice que sí, ninguno dice que va a bajar el área, eso dice a las claras que confían en que el precio va a mejorar”.

“Hay que cerrar el libro y empezar a mirar los mercados en febrero, cuando seguro ya van a estar muy recuperados”, concluyó.

Un polo muy productivo y tecnificado

Quebracho es una zona “muy productiva y muy tecnificada”, aseguró Mario Bandera, alcalde de Quebracho, donde residen unas 6.000 personas considerando el área urbana y el resto del municipio.

“Acá hay agricultura y ganadería, eso ha sido lo tradicional, pero hoy también es una zona con mucha forestación, que tiene tambos y en fruticultura cítricos y también arándanos”, explicó.

En lo agrícola, históricamente en estas zonas de Paysandú se produjo mucho trigo, luego creció ostensiblemente la cebada y hoy el gran motor es la soja, “que en el buen sentido nos ha invadido”.

“Tenemos más de 300 kms de caminería vecinal que atendemos en el municipio, con una producción de soja de algo más de 100 mil toneladas”, indicó.

Consultado sobre el ánimo que percibe en el productor y sobre la agricultura de la zona, subrayó que “el productor acá es muy eficiente, hace las cosas bien, está muy tecnificado, muestra de eso es que los equipos que se exhibieron en esta Fiesta de la Soja ya han sido adquiridos por los productores de los campos de la zona y por gente que presta servicios acá; tal vez este no sea el mejor año por el tema de los precios, eso es algo que ya se sabe, pero el productor igual asume los riesgos y encara el negocio con mucha fuerza, eso es lo que estamos notando”.
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