La eventual aplicación de nuevos tributos que incrementen los pagos que por tal concepto deban hacer las empresas forestales afectará negativamente al sector, que no se ha recuperado totalmente de la crisis global de 2009, que perjudicó particularmente al negocio de la agroindustria forestal y que no le ha permitido recuperar el ritmo de crecimiento exhibido hasta entonces.

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"El sector no está pasando por un momento de esplendor, por eso hay que ser muy cuidadosos con lo que se decida, porque se puede afectar enormemente al negocio en su conjunto", comentó a El Observador Agropecuario el gerente general de la Sociedad de Productores Forestales (SPF) del Uruguay, Edgardo Cardozo.

Si bien admitió que "todavía no está muy claro cuál es el planteamiento del Poder Ejecutivo" en relación al nuevo tributo que se está diseñando a iniciativa del presidente de la República, José Mujica, de acuerdo a los trascendidos "la medida, de alguna forma, nos afecta particularmente (a los forestadores)".

A propósito, remarcó que "una cosa es transportar ganado en pie, donde la tonelada está en US$ 2.000, otra cosa es transportar soja donde la tonelada está en el entorno de los US$ 500 o transportar maíz o trigo que están en US$ 300, y otra cosa es transportar madera donde la tonelada está en el orden de los US$ 15 a US$ 25, dependiendo de las distancias a los centros industriales o a los de exportación".

Si, como se anunció, el nuevo tributo deben abonarlo los tenedores de extensiones de más de 2.000 ha índice Coneat 100, las empresas forestadoras están involucradas en el abanico de quienes serán alcanzados por la obligación de abonar el impuesto.

En ese marco, precisó Cardozo, si bien se involucra a varios sectores de la producción porque el impuesto lo pagará el ganadero, el agricultor, el tambero y el forestador que esté dentro de esos parámetros, "esto al sector forestal lo afecta enormemente, más que a otros rubros de la producción".

Por otro lado, subrayó que "no tenemos muy claro el destino que se le quiera dar por parte del Poder Ejecutivo (al dinero que se recaude), porque se ha hablado de mantenimiento de caminos y carreteras, pero también se ha hablado de evitar concentración de tierras y se ha hablado del tema extranjerización de la tierra".

En ese sentido, "como lo ha dicho la gremial madre, la Asociación Rural del Uruguay, y también la Federación Rural, nosotros estamos absolutamente en contra de un impuesto ficto a la tierra".

Cardozo subrayó que "lo que hemos intentado hacer, desde 2007 cuando lo hemos planteado al Congreso Nacional de Intendentes, cuando se empezó a hablar del tema de la tasa al transporte forestal, es coordinar esfuerzos para solucionar los problemas particulares que haya en algunos departamentos".

El funcionario de la sociedad que nuclea a las empresas forestadoras dijo que éstas compañías ya pagan impuestos, "por ejemplo la Contribución Inmobiliaria Rural, se paga la patente de rodados en un sector que utiliza muchos vehículos, se pagan peajes para transitar en las rutas nacionales, pero a pesar de eso planteamos al congreso que entendemos que en algunas intendencias puede haber dificultades financieras y que estamos dispuestos a colaborar".

Finalmente, destacó que hay muy buenos ejemplos de colaboraciones exitosas, con trabajos conjuntos donde las empresas forestales han ayudado a mantener la caminería o a hacer nuevos caminos complementando el esfuerzo de las intendencias, apostando a soluciones focalizadas.

Exportaciones menguadas

Cardozo comentó que las cifras de ingresos de divisas por exportaciones del sector forestal muestran con claridad que hay rubros que desde 2008 a la fecha están exportando cada vez menos. "En el año 2009 hubo una crisis global que afectó particularmente a este sector, que se pudo superar, pero sin que se recuperen los registros de ingresos por exportaciones de 2008", destacó.

En ese marco, los dos rubros más afectados, porque no hubo una recuperación real en los mercados internacionales, son los de la madera aserrada y los tableros contrachapados.

Cardozo dijo que por ejemplo en el caso de los tableros contrachapados en 2008 hubo exportaciones por US$ 47 millones, que fue el máximo histórico, en 2009 se cayó a US$ 31 millones, en 2010 se ascendió a US$ 41 millones y en los primeros cinco meses de 2011 hubo negocios por US$ 17 millones.

En cuanto a las exportaciones totales del sector, en 2008 las hubo por US$ 960, en 2009 se descendió a US$ 670 millones, en 2010 se logró un récord de US$ 1.080 millones y de enero a mayo de 2011 se totalizó US$ 510 millones.

Otro detalle relevante es que en el caso de los rolos, otro rubro trascendente, donde hubo una sensible caída de los ingresos por concepto de exportaciones, en 2011 en los primeros cinco meses se exportó apenas el 27% del total exportado en todo 2010.

Camiones utilizados

El transporte de productos de la forestación, ya sea hacia centros industriales o hacia las bocas de exportación, representa aproximadamente del 20% al 22% del transporte total de productos del sector agropecuario que se realiza en carreteras y caminos de Uruguay, según informó Cardozo.

Este dato se obtuvo tras un estudio preliminar que hizo la SPF, tomando datos de comercialización de productos de diferentes sectores del agro (carne, leche, granos y otros), en base a informaciones de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

En el caso de la carne, se precisó, que solo se consideró el transporte del ganado gordo, dada la dificultad existente para medir por ejemplo lo que significa el traspaso de terneros del criador al invernador.

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