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Mientras Colombia se lamenta por el hecho de que el archivo personal de Gabriel García Márquez se marche a la Universidad de Texas, en Estados Unidos, el compositor estadounidense de origen chileno Javier Farías presenta su obra Romanzas de Riohacha, un homenaje al escritor colombiano.

Esta composición, para guitarra sola, será interpretada por el guitarrista colombiano Ricardo Cobo durante un concierto homenaje a “Gabo” el próximo 3 de diciembre en el auditorio Enrique Iglesias del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, que también incluirá obras musicales de la región norteña de Colombia, el hogar del escritor.

Cobo manifestó que la pieza es “extremadamente cautivante, lírica e intensa, cargada de deseos. No se parece a nada que haya interpretado”, dijo el músico, quien además es director de estudios de guitarra clásica en la Universidad de Las Vegas, al Washington Post.

La obra de Farías es parte de un ciclo de composiciones que honran a seis escritores latinoamericanos que han ganado el Premio Nobel de Literatura.

Además de García Márquez, la lista incluye a los chilenos Gabriela Mistral y Pablo Neruda, al mexicano Octavio Paz, el guatemalteco Miguel Ángel Asturias y el peruano Mario Vargas Llosa. El objetivo de Farías es compilar todo su trabajo en un disco que se lanzaría en 2016.

En una nota concedida al diario Washington Post, Farías explica porqué las composiciones enfatizan la presencia de las guitarras: “las culturas indígenas, europea y africana se expresan a través de la guitarra”, y enfatizó la importancia de compositores como Atahualpa Yupanqui, Heitor Villa-Lobos y Leo Brouwer en esta mezcla.

Sin embargo, la influencia clásica se cruza con elementos modernos. Por ejemplo, una de las composiciones inspiradas en Neruda está interpretada por una guitarra clásica acompañada por una guitarra eléctrica, en la que fue una colaboración con Andy Summers, exguitarrista de la banda The Police.

Romanzas de Riohacha se basa en un pasaje de la autobiografía de García Márquez, Vivir para contarla, en la que el escritor recuerda una memoria de su infancia en la que escuchó cantar a un pariente ciego.

Según dijo Farías al Washington Post, García Márquez tenía la habilidad de: “Llevarme a lugares distintos y sobrenaturales, y, a la vez, de una forma magistral, integrar la verdad y la realidad de la gente y las tradiciones latinas”.

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