Griezmann fue el corazón de Francia
El delantero de Atlético de Madrid jugó como enlace, como ante Argentina, y jugó su mejor partido en la Copa
Le había dicho a Carlos Bueno antes del partido ante Uruguay que en caso de anotar un gol no lo gritaría. Y así fue. Antoine Griezmann le anotó de 20 metros a Fernando Muslera uno de los goles más dolorosos para el arquero celeste porque cometió un error importante que fue el 2-0 que prácticamente liquidó el compromiso de cuartos de final de este Mundial de Rusia 2018.
"Como he dicho antes, en mis primeros pasos en el mundo del fútbol, siempre tuve un uruguayo que me ha ayudado, que me ha enseñado lo bueno y lo malo de este deporte y de la vida, entonces tengo muchos respeto hacia ellos", explicó Griezmann quien se transformó en la figura de la cancha.
Como en el partido anterior ante Argentina, el media punta de Atlético de Madrid jugó como enlace y fue determinante. Contra los albicelestes no había lucido mucho y todos los aplausos se los llevó Kylian Mbappé.
Pero esta vez fue decisivo. No solo por ese gol. También dio la asistencia para el 1-0 que convirtió Raphael Varane pocos minutos antes de que culminara la primera parte.
Griezmann fue ese futbolista determinante que es en su equipo con Diego Godín y José María Giménez como compañeros y con el Cholo Simeone como entrenador. El mismo que le dijo hace pocos días "no" a Barcelona cuando casi todos daban su traspaso como hecho.
No había aparecido en su notable nivel hasta ahora. Como que se había guardado y fue justo ante Uruguay que lo hizo con un juego de ida y vuelta, con toques al vacío para las corridas de Mbappé, con habilitaciones para Olivier Giroud.
Antes del partido se había abrazado con Diego Godín, compañero y amigo, y se desearon suerte.
En la cancha todo quedó atrás –salvo el respeto al no gritar su propio gol nada menos que en cuartos de final de un Mundial–, y "el francés más uruguayo" como lo han bautizado hace mucho tiempo, hizo de las suyas y complicó muchísimo a la última zona del equipo del Maestro Tabárez.
Sus diagonales han sido su marca registrada y toda la atención escalonada que se llevó Mbappé para que no pudiera desnivelar –como había sucedido seis días antes con Cristiano Ronaldo–, fue una de las facilidades con las que contó este francés que resultó la figura del partido.
"Les tengo mucho respeto, tenía delante a amigos y compañeros. Por respeto no he querido celebrar el gol", indicó el futbolista tras el encuentro.
Y agregó: "Yo le tengo mucho cariño a la cultura uruguaya y a los uruguayos".
Pero además de él, hubo futbolistas con un nivel superlativo en el ahora primer semifinalista del Mundial de Rusia 2018.
El pacman francés, N'Golo Kanté, brilló en la mitad de la cancha cortando todo el poco juego celeste que por allí aparecía. Se trata de un futbolista de toda la galaxia.
Paul Pogba mostró un estilo y una elegancia tremendas con la pelota para meter pases filtrados cuando Lucas Torreira y Matías Vecino no pudieron con él.
Y atrás, empezando por el arquero Lloris –quien le sacó un gol hecho a Martín Cáceres a los 43 minutos que hubiera sido el 1-1– y siguiendo con los dos centrales –los más flojos de Francia hasta el partido ante Uruguay–, como Raphael Varane y Samuel Umtiti, se complementaron notablemente quitando todo y entre ambos, anulando completamente a Luis Suárez quien jugó demasiado solo.
Francia está en semifinales con un Griezmann notable, pero también con un juego digno de un Mundial.