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Intercambio de almas, dirigida por la francocanadiense Sophie Barthes, plantea un conflicto típico de la psicología de cualquier persona que intenta representar a otra.

Paul Giamatti (que encontró su rol consagratorio en la comedia Entre copas) es un actor tan pasional y tan metido dentro de los múltiples papeles que está obligado a representar, que comienza a sufrir una crisis vital.

De casualidad se entera que existe una solución para sus problemas de personalidad múltiple: una especie de clínica donde el cliente puede ir a remover su alma y cambiarla por otra. Giamatti, cuyo personaje no se llama casualmente Paul, decide hacerse el tratamiento, con todas las posibles consecuencias que esto le puede acarrear. No es la primera vez que un argumento de este estilo se ve en las pantallas de la comedia estadounidense.

Ya en la ochentera Hay una chica en mi cuerpo, el genial Steve Martin se contorneaba por las calles con otro espíritu dentro. No es moco de pavo para Giamatti poder llegar a superar aquel precedente.
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