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El pasado 21 de marzo falleció a los 92 años el guionista italiano Tonino Guerra, en su pueblo natal de Santarcangelo. Guerra (“Güera”, en su pronunciación italiana) fue uno de los mayores creadores de historias, escenas y diálogos de la historia del cine italiano.

Por este motivo, Cinemateca Uruguaya realiza por estos días un homenaje al guionista, proyectando una serie de películas donde tuvo colaboración.

El ciclo resultante, que se inició el pasado jueves y va hasta el próximo 14 de mayo, pone de manifiesto la importancia del homenajeado pero además, y sobre todo, brinda la hermosa oportunidad de ver en pantalla grande buena parte de la obra del gran Michangelo Antonioni, de quien Tonino Guerra fuera discípulo.

Es cierto lo que explicita Cinemateca en su boletín: “Alguna gente que sabe perfectamente quiénes son Fellini, Antonioni, los hermanos Taviani, Tarkovsky y Theo Angelopoulos preguntó hace algunos días quién era Tonino Guerra. Bueno, entre otras cosas, fue uno de los reiterados guionistas de todos estos realizadores”.

De todos modos, aunque Guerra fue un buen colaborador de estos grandes nombres, en muchas de las películas comparte créditos en los guiones. No importa para quién es el homenaje, porque sin dudas el beneficiado es el espectador amante del cine italiano.

La cuestión es que de buenas a primeras tenemos ante nuestros ojos grandes películas del director de Ferrara como La noche y El desierto rojo, las dos primeras muestras de la llamada “trilogía de la incomunicación”, donde la cara omnipresente de Mónica Vitti –en largos silencios, en llantos contenidos o en simple y total tedio del mundo– llena la pantalla con una belleza que a pesar del paso de las décadas todavía no ha caducado.

Basado en el cuento de Julio Cortázar Las babas del diablo, Antonioni y Guerra redactaron el guión de Blow up, filmada en el Swinging London psicodélico de finales de 1960.

Como testimonio de la cultura hippie, Antonioni filmó en el desierto de Arizona Zabriskie Point, una película en la que además de Guerra tuvo participación en el guión un joven Sam Shepard que luego se destacaría también como actor.

Mónica Vitti vuelve a protagonizar un filme de Antonioni en El misterio de Oberwald, basado en un cuento del francés Jean Cocteau.

Ganadora del festival de cannes de 1982, Identificación de una mujer es una historia que Antonioni escribió sobre un director que en medio de un rodaje inicia un romance con un joven actriz.

Cualquier parecido con una historia autobiográfica no es pura casualidad, porque los dobleces que tiene la película son también los de la anécdota vital del director.

Por último, Más allá de las nubes es un filme en colaboración entre Antonioni y Wim Wenders, en base a historias escritas por el italiano y con la admiración que por él profesa el alemán.

El abanico estético va desde obras en blanco y negro, con fotografía de Gianni Di Venanzo, en La noche, o en color, de Carlo Di Palma, en Blow up.

Las frutillas en la torta de este particular ciclo sobre Tonino Guerra son el clásico Amarcord, de Federico Fellini, y dos obras maestras de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani: Kaos y Good morning, Babilonia.

En los tres casos, es muy difícil evaluar la verdadera influencia de Guerra en dichas producciones, que parece haber sido lateral, por ser estos filmes obras de directores con un marcado estilo propio. Aun así, vale la excusa para acercarse a las salas a encontrarse con estos clásicos.

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