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El secuestro del padre del futbolista Leonardo Astrada, del club River Plate, volvió a poner sobre el tapete el problema de la violencia y la inseguridad en Argentina, que dejó millares de muertos en los últimos meses, entre ellos cerca de medio centenar de policías.

En lo que va del año, suman 22 los agentes de la Policía Federal muertos y 24 los miembros de la fuerza de la provincia de Buenos Aires, una institución bajo sospecha de corrupción y de aplicar el "gatillo fácil" (abuso de armas).

Según cifras publicadas por la prensa, el total de víctimas de la violencia habría ascendido el año pasado a alrededor de 3.000.

Si bien el accionar policial está bajo la lupa de numerosas organizaciones de la sociedad civil, también son numerosas las voces que se alzan para exigir mayor dureza en la represión del delito y penas más severas para los detenidos.

En tanto, el actual mandatario Néstor Kirchner (progresista) sigue insistiendo en analizar el incremento de la delincuencia en el marco de la grave crisis económica que atravesó el país en 2002 y que arrojó a 17 de los 36 millones de argentinos bajo la línea de pobreza y a casi ocho millones a la indigencia.

La ley fue considerada por el senador Jorge Agúndez (radical socialdemócrata) como "una parte de una reforma integral para combatir la inseguridad, especialmente en materia de secuestros extorsivos y privación ilegítima de la libertad".

En abril de 2002 fue secuestrado el hermano de Juan Román Riquelme (17 años), hermano del entonces ídolo de Boca Juniors, Juan Román Riquelme. El muchacho fue liberado luego del pago de 300.000 pesos (unos 100.000 dólares), una de las cifras más abultados de las que trascendieron.

(AFP)

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