Esta en peligró la continuidad de la producción granjera en el oeste de Montevideo, de acuerdo a la denuncia que realizaron a El Observador Agropecuario directivos de la Sociedad de Fomento y Defensa Agraria, entidad que nuclea aproximadamente a 400 granjeros de Rincón del Cerro y zonas adyacentes.

“El problema más acuciante para el productor de la zona es la delincuencia, los robos de hortalizas y frutas por parte de verdaderas pandillas es algo que nos afecta mucho y por partida doble, porque te afecta en lo económico y en lo sicológico”, manifestó Joaquín Fernández, presidente de la institución.

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Comentó que el trabajo en la granja exige un esfuerzo enorme y constante, día tras día y aún con inclemencias en el estado del tiempo. Pese a eso, y a varias adversidades que soporta, el granjero no cede porque es lo que hizo siempre, es lo que heredó de sus antepasados y porque le apasiona y le tiene mucho cariño.

En ese marco, lo lógico es que tras la labor diaria el productor pueda darse una ducha, alimentarse, estar tranquilo con la familia, entretenerse y descansar, “pero la inseguridad, que ya se hace insostenible, lo obliga a estar vigilando permanentemente, es algo cotidiano que de noche los perros ladren porque te están robando”, lamentó.

“Entonces, de día trabajas y de noche cuidas, y lo que es peor, jugándose la vida, porque esa gente que entra a un predio a robar no tiene las manos vacías, generalmente es gente peligrosa, que está armada”, subrayó.

Todo eso genera un estado de ánimo “realmente adverso” en el granjero y en todos los integrantes de su familia, indicó, “y aunque sabemos que pasa en todo el país, como productores tenemos un doble daño, porque te roban y lo que te roban es algo que ibas a comercializar”.

Si bien se han detectado hurtos de herramientas, como bombas y cañería para los sistemas de riego, lo más frecuente sin duda es el robo de frutas y hortalizas.

Haciendo “la diaria”

Y lo que es peor, reflexionó Fernández, es que “generalmente roban los productos que mejor cotizan en el mercado en ese momento, viene y se roban unas cuantas bolsas de fruta y hacen lo que ellos llaman la diaria”.

Para todos estos productos hay un momento óptimo de venta, que está relacionado con su maduración, “y ahí es cuando esta gente, que son verdaderas pandillas organizadas, aparece y así el productor queda obligado a adelantarse a esos ladrones para cosechar y vender antes que lo hagan ellos, es algo insólito”.

Además de ese perjuicio –que es mayúsculo– que ocasiona el hurto están las pérdidas no menores por destrozos que generan en el predio, por ejemplo en las plantaciones o en los alambrados.

Fernández expresó que “acá sabemos que hay gente que llegó a robar y manejar 450 kilos de fruta, eso no es un robo simple, no es para llevar para comer, eso muestra que hay una organización para robar, trasladar y vender… hay cuadrillas organizadas, tiene que haber un depósito y tiene que haber también un reducidor involucrado”.

Un doble perjuicio

Alberto Iglesias, directivo de la institución, destacó que “hay una producción muy abundante, es difícil comercializar y entonces hay en realidad un doble problema, nos cuesta vender y lo que podemos vender nos lo roban y lo venden ellos”.

Heraldo Turuk, secretario de la sociedad, dijo que en su predio han robado “la producción de media quinta”, mostró preocupación y temor sobre el momento que se vive y expresó que “llegó ha llegado el momento en que se debe estudiar el relacionamiento del Poder Judicial con la comunidad: es allí donde falla la cosa, porque hay delitos considerados menores que no son merecedores de una sanción, pero me pregunto si esos hechos menores que se acumulan no pueden ir generando uno mayor; si a un productor lo roba todos los días la misma gente que no es procesada puede darse una situación luctuosa; hay que proceder ya y con la máxima seriedad”.

Turuk comentó que un grave problema es que alrededor de varias quintas hay predios donde se dejó de producir, con muchas malezas por dónde se trasladan los ladrones y que es casi imposible atraparlos allí, “eso es algo a lo que no le vemos solución, pero hay que empezar por lo otro, que no se consideren hechos menores estos robos, si no vamos a terminar muy mal”.

Iglesias aportó otro detalle que exhibe con claridad la capacidad de organización de los ladrones: “en algunas quintas hemos visto que una noche marcan las filas de árboles con frutas prontas para cosechar, atan bolsas y a la noche siguiente roban, una de esas veces esta gente que cosecha en quinta ajena se llevó 23 cajones de fruta”.

También participó en la charla de este grupo de productores con El Observador Agropecuario el vicepresidente, Mario Sabbatini. Dijo que “produzco frutas y me han llegado a robar manzanas en pleno mediodía, me avisaron los vecinos y los corrimos, pero a la media hora estaban robando de nuevo. Ellos le terminan vendiendo esa manzana por dos vintenes a camioneros que andan en la vuelta. Así es muy difícil seguir adelante, hay que parar esto y la responsabilidad mayor es de las autoridades superiores”.

Es como en el contrabando: “robo hormiga”

“La Policía trabaja”, afirmó Alberto Iglesias. “No es cierto que no trabaja”, enfatizó. No obstante, “cuando agarran a un ladrón que se llevó una bolsa de fruta ellos pasan el tema al juzgado y eso se tipifica como un delito menor y así salen como entraron. Hay que tener en cuenta que lo más probable es que esa sea apenas una de las 90 bolsas de fruta que esa persona o el grupo de ladrones que integra se llevó, habría que legislar para que se pueda tipificar como algo parecido a lo que se conoce como contrabando hormiga, porque es un robo reiterado, un robo hormiga”.

Iglesias dijo que los jueces “dicen no tener las herramientas suficientes para procesar” y que, incluso, “alguno se ha negado a procesar cualquier delito proveniente de las granjas bajo el argumento que es un delito menor y que se llenarían las cárceles y bla, bla, bla…”.

Añadió que muchas veces el Policía hace muy bien su tarea, detiene al ladrón y lo lleva a la comisaría, pero por teléfono el juez le indica que lo largue, “entonces ese individuo es impune, te roba hoy, te roba mañana, te roba durante toda la zafra de cosecha de a poquito y siempre es un robo menor, pero en todo ese período es un robo tremendo. Necesitamos que las autoridades lo comprendan y lo resuelvan, pero que lo hagan ya”, concluyó.

Tres en cinco días

Hurto reiterado. Juan Braida, cuya quinta está muy próxima a la chacra del presidente de la República, José Mujica, vivió recientemente una situación muy complicada. En su predio experimentó robos continuados los días 5, 7 y 9 de enero. En una de esas instancias la Policía capturo a dos personas en un coche en el que tenían escondidas 11 bolsas de limones que habían hurtado. En otra de esas oportunidades su hijo sorprendió al ladrón dentro de la quinta “y cuando se le vino encima se defendió con un tiro y lo hirió en la pierna, así que ahora andamos en vueltas, por ejemplo mi hijo no puede salir del país”. En el robo del día 9, por ejemplo, eran tres ladrones, dos menores y un mayor, que en bicicletas se llevaban tres bolsas de limones y la Policía los agarró, pero de noche los menores estaban liberados y al mayor lo soltaron al otro día.
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