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Con el objetivo de estudiar cómo el alimento incide en el desarrollo reproductivo de los ovinos, el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) implementan el encierro estival de ovejas.

Tras el destete, las ovejas se encierran en un lugar con acceso a fardos, sombra y agua hasta 15 días previo a la encarnerada. Este tipo de tecnología es recomendado solo para las ovejas que tienen una buena condición corporal. Los ensayos se realizan en el Centro de Investigación y Experimentación Doctor Alejandro Gallinal (Ciedag) y en INIA La Estanzuela.

Resultados preliminares

Juan Pablo Marqueli, técnico del área de Investigación y Desarrollo del Ciedag, explicó que la investigación se realiza hace un año y que hasta el momento los resultados han revelado que no se ven grandes diferencias en la parte reproductiva entre animales que pastorean a campo natural y otros que lo hacen en un encierro estival, pero se destaca el poder tener un mayor control sanitario (porque los animales están concentrados en un lugar) mientras se les da un mejor confort.

La comida

La calidad del fardo que se ofrezca determinará si la dieta se debe complementar, indicó.

Con 1,5 kgs de fardo por día se cubrirían los requerimientos nutricionales. Con un fardo de pradera con niveles de proteína del 12% no es necesaria la complementación, pero con uno de entre 3 y 4%, como los de cola de trilla de trigo, cebada o avena, sí hay necesidad. En esos casos la dieta se puede suplementar con 80 grs de proteína por día por animal, por ejemplo con 180 grs de harina de soja o de colza, detalló.

Al finalizar el encierro se recomienda hacer un flushing en praderas de festuca o alfalfa o suplementación proteica por 15 días, antes de encarnerar.

Marqueli indicó que tras este estudio se han logrado preñeces y tasas melliceras “interesantes”.

Temas:

Encierro estival de ovejas Reproducción ovina Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA)

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