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Por HAMZA HENDAWI, AP

El gobierno de Irak, bajo crecientes presiones para poner fin a las actividades de los rebeldes kurdos que usan bases en las montañas del norte para atacar a Turquía, ordenó el martes el cierre de las oficinas del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK por sus siglas curdas) y prometió controlar sus movimientos y bloquear sus fondos.

Una fotografía mostró a ocho hombres con pantalones de camuflaje posando frente a una bandera del PKK. En otra, los soldados aparecían bebiendo té. El sitio de los kurdos en la internet dijo que los soldados se hallaban en buen estado. Ocho soldados turcos están desaparecidos desde una emboscada lanzada por los rebeldes kurdos el domingo.

En el operativo murieron 12 soldados turcos.

Previamente, Babacan dijo en conferencia de prensa que su gobierno rechazaba toda tregua con los insurgentes kurdos.

El incremento de la fuerza turca en esa zona alimenta la posibilidad de una posible invasión armada en el norte de Irak.

Babacan dijo que los insurgentes mataron en lo que va de mes a 42 personas.

Empero, rechazó cualquier oferta de tregua del PKK.

Entre tanto, en Keskin, Turquía, millares de personas se congregaron el martes para los funerales de 12 soldados muertos en una emboscada con rebeldes kurdos, y exigieron al gobierno que cruce la frontera con Irak y ataque las bases guerrilleras.

Unas 10.000 personas asistieron al funeral del soldado Vedat Kutluca en Keskin, a unos 100 kilómetros (60 millas) al este de la capital, Ankara.

En la ciudad occidental de Aydin, unas 50.000 personas desfilaron exigiendo castigo contra los rebeldes kurdos y quemaron una efigie de Massoud Barzani, líder de los kurdos en la región donde el PKK tiene sus bases.

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