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La aviación israelí bombardeó con intensidad este jueves el sur de la Franja de Gaza mientras continúa la gira regional del jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, para evitar una propagación del conflicto.

El secretario de Estado norteamericano llegó a El Cairo para reunirse con el presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi, cuyo país desempeñó un papel clave para pactar una tregua de una semana a finales de noviembre.

En paralelo, la guerra fue también el centro de atención en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), donde Sudáfrica acusó a Israel de violar la Convención para la Prevención de Genocidios, afirmaciones que el presidente israelí, Isaac Herzog, tildó de "absurdas".

"Ningún ataque armado en el territorio de un Estado, por muy grave que sea, justifica que se vulnere la convención", dijo en La Haya ante la más alta jurisdicción de la ONU el ministro sudafricano de Justicia, Ronald Lamola. "La respuesta de Israel al ataque del 7 de octubre cruzó esta línea y da lugar a violaciones de la convención", añadió.

En el pequeño enclave palestino, la aviación israelí multiplicó sus bombardeos contra el sector de Jan Yunis, principal ciudad del sur de Gaza y epicentro de los combates en las últimas semanas, donde la inteligencia israelí cree que ahora se refugian jefes de Hamás.

El grupo islamita que atacó Israel el 7 de octubre dijo que los ataques de las Fuerzas de Defensa israelíes durante la última noche dejaron 62 muertos en toda la Franja.

"Los combates se desarrollan en un territorio muy, muy complejo, ante un enemigo que preparó su defensa en un período muy largo y de forma muy organizada", declaró el jefe del Estado Mayor israelí, Herzi Halevi.

Obstáculos "casi insuperables”

Las organizaciones internacionales alertan de un desastre sanitario en Gaza, donde un 85% de la población fue desplazada y la ayuda humanitaria llega a cuentagotas.

La distribución de ayuda se enfrenta a obstáculos "casi insuperables", dijo el director general de la Organización Mundial de la Salud, (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

En Rafah, ciudad en el extremo sur de la Franja donde se refugiaron cientos de miles de palestinos, un médico jubilado convirtió su tienda en una sala de primeros auxilios para atender a heridos.

"Por la noche nos quedamos a veces hasta las once o después de medianoche, cuando todo está cerrado y es imposible subir a un coche o ir a un hospital. Curamos a los heridos y después pueden ir al hospital", afirma Zaki Shaheen a la agencia de noticias AFP.

Según Hamás, que controla ese territorio, la operación militar israelí ya causó al menos 23.357 muertos, en su mayoría mujeres y menores.

A pesar de los numerosos esfuerzos diplomáticos para frenar las hostilidades, la guerra se adentró en su cuarto mes entre temores de una conflagración en una región donde Hamás cuenta con numerosos aliados en Líbano, Siria, Irak o Yemen.

En el norte de Israel, los cruces de disparos con el movimiento libanés Hezbolá son casi cotidianos desde el inicio de la guerra y se intensificaron después de que el 2 de enero un ataque atribuido a Israel matara en Beirut al número dos de Hamás y luego a un comandante del grupo proiraní libanés.

Las hostilidades aumentan también en el mar Rojo, donde las fuerzas británicas y estadounidenses abatieron esta semana 18 drones y tres misiles lanzados por los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán y Hamás.

En este contexto, Blinken realiza una gira por distintos países de la región que lo llevó a reunirse con los dirigentes israelíes y con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás.

La Autoridad Palestina perdió en 2007 el control de la Franja de Gaza en beneficio de Hamás y ahora sólo ejerce un poder limitado en Cisjordania ocupada.

Estados Unidos desea ver reformas en esta entidad para que pueda asumir un papel protagonista en el futuro de Gaza después de la guerra.

 

(Con información de agencias)

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