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Enterrados bajo rocas aparecieron ayer los cuerpos de los tres adolescentes israelíes que fueron secuestrados hace 19 días. Al dolor de sus familiares y seres queridos se suma el temor de toda una región, pues del lado israelí se prometió venganza y desde la facción extremista palestina se amenazó con el infierno. El líder nacional palestino Mahmoud Abbas quedó, otra vez, en una posición más que incómoda.

La noticia que los familiares de Eyal Yifrah, de 19 años, Gilad Shaar, de 16, y Naftali Fraenkel, también de 16 y con pasaporte de EEUU, no deseaban escuchar saltó a las redes sociales alrededor de media tarde y poco después fue confirmada por el vocero de las Fuerzas Armadas de Israel, Peter Lernet. “Fueron encontrados a la hora 17. Estaban sepultados bajo un montón rocas” en un área abierta entre Halhul y la localidad de Beit Kahil, afirmó el portavoz, sin revelar el estado en el que se encontraron los cuerpos ni otros detalles.

Los tres desaparecieron hace 19 días, en un lugar cercano a donde fueron hallados sus cuerpos, cuando salían de la escuela religiosa, próxima al bloque de colonias de Gush Etzion, y hacían dedo para regresar a casa. Estaban en una zona palestina colonizada por israelíes. Según las hipótesis que circulan en los medios de comunicación israelíes, los jóvenes podrían haber sido víctimas de una emboscada y haber perecido baleados pocas horas después de haberse subido a un coche cerca de la ciudad de Hebrón. Pero en realidad no trascendieron detalles sobre el modo como hallaron la muerte.

Casi tres semanas después, unidades de oficiales y voluntarios civiles encontraron los cadáveres en una tumba poco profunda en un área abierta cercana al asentamiento de Telam, donde existen multitud de cuevas naturales y túneles.

Después del hallazgo, el área de la ciudad de Hebrón, en la que viven cerca de 200 mil palestinos, fue puesta bajo toque de queda, con las carreteras cortadas y cientos de tropas sobre el terreno para buscar a los presuntos asesinos, Amer Abu Aysha, de 33 años, y Marwan Kawasme, de 29 años.

Los servicios secretos habían centrado sus pesquisas sobre ellos desde que en los primeros días supo que ambos faltaban de su casa desde la misma noche en la que los tres jóvenes desaparecieron en la carretera. Los sospechosos son dos activos miembros de la resistencia de Hamas en Cisjordania y antes estuvieron presos en cárceles israelíes.

En ese marco el Ejército israelí destruyó la casa de los dos sospechosos en una incursión en la ciudad de Hebrón. Posteriormente la aviación israelí atacó diversos blancos militares en Gaza luego que desde esa región se lanzara un misil a territorio de Israel.

La venganza y el infierno

Desde la desaparición de los jóvenes, Israel destinó sus mejores recursos para encontrarlos. Tanto es así que en la campaña los soldados israelíes mataron a cinco palestinos y detuvieron a unos 400.

Ayer el primer ministro Benjamin Netanyahu reaccionó con una amenaza, pues aseguró que el grupo islamista que regenta la franja de Gaza pagará por la muerte de los jóvenes israelíes. Los jóvenes “fueron secuestrados y asesinados a sangre fría por animales con forma de humanos”, declaró el líder israelí, citado por su oficina. “Hamas es responsable y Hamas pagará”, advirtió en una reunión de urgencia de su gabinete de seguridad.

También el presidente Shimon Peres lamentó la pérdida y aseguró que se mantiene el compromiso de llevar a la justicia a los terroristas. “Nuestra determinación ante el terrorismo sólo se fortalecerá y nos aseguraremos de que el terrorismo de esta clase, que asesina, no se atreve a levantar la cabeza de nuevo”, aseguró.

A tales amenazas, semejantes respuestas. El movimiento islamista Hamas replicó que, si Israel hace una ofensiva militar, abrirá “las puertas del infierno”. Y semejantes cruces de palabras recuerdan a noviembre de 2012, cuando las tensiones entre las partes cristalizaron en una operación militar de Israel en Gaza donde murieron 177 palestinos y seis israelíes, en su mayoría civiles.

Los dilemas de Abbas
Al cierre de esta edición continuaba la reunión entre el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, y el resto de su gabinete. La situación de este gobierno es particularmente compleja, pues desde el 2 de junio está integrado por miembros de Hamas, después de una histórica alianza entre el ala más moderada y la radical.

Desde el anuncio de tal alianza Israel denunció su peligrosidad, y ahora las dos partes lamentan que el asesinato a los jóvenes haya sido perpetrado por un grupo afín al gobierno palestino.

Varios son los temas que debería analizar por estas horas Abbas, pero tal vez el más importante de ellos es justamente su alianza con Hamas. En la balanza los palestinos deben poner todos los elementos y decidir cómo continuar: si apuestan a la unidad del bloque árabe y mantienen su alianza con Hamas pese al atentado, o si priorizan su relación con Israel y se apartan del grupo terrorista. Del lado hebreo, asimismo, evalúan por estas horas cuál será la dimensión de su reacción ante los hechos. La más temida sería una respuesta militar similar a la de 2012.

Días de obuses y misiles
El hallazgo de los jóvenes israelíes se dio en un momento de especial tensión entre israelíes y extremistas de Hamas y, de hecho, ayer al menos 14 cohetes y obuses fueron disparados desde la franja de Gaza hacia el sur de Israel, sin que se registraran víctimas.

“Si estos disparos continúan, hay dos posibilidades: o los detiene Hamas, que es la autoridad responsable en la zona, o los detendremos nosotros”, declaró a primeras horas de la tarde el primer ministro Benjamin Netanyahu.

En las últimas dos semanas, sin contar los disparos de ayer, los grupos palestinos lanzaron unos 25 cohetes u obuses contra el sur de Israel, que en todos los casos dieron lugar a ataques nocturnos de represalia.

“No permitiremos que estos disparos continúen o se extiendan”, advirtió Netanyahu.

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