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El ministro italiano de Justicia firmó una orden de extradición de un sacerdote buscado por Argentina por su papel durante la sangrienta dictadura militar que azotó al país entre 1976 y 1983, dijo el jueves un abogado de las víctimas.

El abogado Arturo Salerni, que representa a las víctimas italianas, confirmó a AFP que la orden de extradición de Franco Reverberi Boschi, de 85 años, fue firmada este miércoles por el ministro de Justicia, Carlo Nordio.

Reverberi, capellán militar en Mendoza, en 1980, es buscando por la justicia argentina desde 2012, luego de haber huido de Argentina a Italia y de instalarse cerca de Parma.

Interpol también había emitido una orden de arresto contra él. Testigos y sobrevivientes lo acusan de visitar los calabozos de un campo clandestino de detención y tortura donde presenció la tortura y animó a los prisioneros a colaborar.

Se estima que 30.000 personas desaparecieron durante la dictadura militar de 1976-1983, cuyo terrorismo de Estado contra los opositores desató una ola de secuestros, torturas, violaciones y asesinatos.

Más de 1.000 personas han sido condenadas por crímenes de lesa humanidad en Argentina relacionados con la dictadura desde que se reanudaron los juicios a mediados de 2000, luego de más de una década de leyes de amnistía y otras medidas controvertidas.

En julio, un tribunal de apelaciones de Bolonia concedió la solicitud de Argentina de extradición contra el sacerdote ítalo-argentino, quien ha sostenido que su salud le impide volar a Argentina. Ese fallo se produjo después de que el informe de un experto descubriera que la condición médica de Reverberi Boschi no le impedía viajar. El ministerio de Justicia de Italia no respondió de inmediato a una solicitud de confirmación.

Después de más de una década de eludir a la Justicia refugiado en su país natal, Reverberi Boschi, el cura Tano, será extraditado para ser juzgado por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención y tortura La Casa Departamental, en San Rafael, Mendoza.

La decisión de extraditarlo fue tomada el lunes pasado por el tribunal de Bolonia en una audiencia a puertas cerradas donde analizó el pedido del Estado argentino impulsado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Reverberi Boschi había huido a Italia en 2011, cuando se realizó en Mendoza el primer juicio por delitos de lesa humanidad y los testimonios de sobrevivientes y familiares comenzaron a señalar su presencia en sesiones de tortura y el papel que jugó – utilizando su condición de sacerdote – para intentar convencer a los detenidos – desaparecidos para que dieran información a sus secuestradores.

El caso del cura Tano es similar al del ex capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Christian Von Wernich, en los centros clandestinos del llamado Circuito Camps, por el nombre del jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires Ramón Camps, donde también asistía a las torturas y prometía a los detenidos que si daban información serían liberados, mientras que al mismo tiempo extorsionaba económicamente a sus familias. Por eso crímenes hoy cumple una condena de prisión perpetua.

Reverberi Boschi fue capellán auxiliar del Escuadrón de Exploración de Montaña VIII de San Rafael durante la dictadura y se lo acusa, entre otros crímenes, del asesinato del militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) José Berón, desaparecido a fines de 1976 luego de estar detenido clandestinamente en “La Casa Departamental”.

El de La Casa Departamental es un caso único en la red de centros clandestinos de detención y tortura que la dictadura montó a lo largo y lo ancho del territorio argentino. Funcionó en la sede de los tribunales provinciales de San Rafael, donde el ejército disponía de tres celdas y otras dependencias donde retenía y torturaba a los detenidos.

Sobre el papel que jugaba el cura Tano en ese lugar no quedan dudas, ya durante el primer juicio por crímenes de lesa humanidad realizado en Mendoza, varios sobrevivientes del centro clandestino declararon que solía presenciar las sesiones de tortura, donde loa golpeaban y los sometían a la picana y el submarino.

 

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