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Llegar a la décima edición de Itaú Moweek no fue fácil. De hecho el evento de moda más importante del país casi termina antes de su novena edición. Su creadora, Carina Martínez, decidió dar un paso al costado. Su hija, Sofía Inciarte, de 21 años, fue quien decidió tomar las riendas de la organización. “No me imaginaba un año sin Moweek”, dijo a El Observador.

Tras una exitosa edición de verano (donde se vendieron más de $ 5 millones, solo con tarjetas del banco Itaú y tuvo más de 18 mil asistentes), la décima edición tuvo que pasar por algunos cambios para renovarse.

La distribución de todo el predio cambió: los 70 showrooms que se ubicaban en la entrada ahora pasan al salón del fondo, mientras que los desfiles se tornan más íntimos y contarán con una capacidad limitada de 200 asientos.

“En otras ediciones teníamos de todo. Desfiles que explotaban, con más de 700 personas, y otros que no eran tan ricos. Ese fue un cambio, pero necesitábamos apostar a cosas diferentes”, afirmó Inciarte. Si bien los platos fuertes del evento son las pasarelas, había que dotarles más importancia. “Creo que eso sucede dándole más exclusividad”, agregó la nueva directora.

Para Inciarte la décima edición es una más. Sin embargo, para Natalia Jinchuk, una de las responsables de Estudio Couture, encargada de la comunicación, es una cifra importante. “Marca una continuidad. Hay gente que lo da por sentado, pero en Uruguay es un hito, más en un mercado complicado como el nuestro. Es un mercado de imagen pero donde los presupuestos son muy bajos. Y Moweek nunca sacrificó la calidad del evento. Siempre se llegó al límite de las capacidades de todos”, afirmó.

“Es un número fuerte, pero da mucho orgullo”, dijo por su parte Rosario San Juan, directora de desfiles y estilismo desde el comienzo. “Cuando surgió, proyectamos muchas cosas y en el camino tuvimos y tenemos muchas dificultades. Pero no somos pretenciosos, no nos vamos a comparar con el mundo, que está diez pasos adelante. Dentro de nuestro humilde lugar estamos aprendiendo y mejorando”, afirmó.

Con cada edición, el evento fue cambiando entorno a las necesidades del mercado, las marcas y los consumidores. Así, además de los desfiles, fueron aumentando las propuestas en showrooms. De siete en su primera edición, para esta temporada se multiplicaron exactamente por diez. “Empezó a cobrar un protagonismo que no se veía venir. Es la realidad del mercado, se necesitan las dos cosas”, afirmó Jinchuk.

El crecimiento de Itaú Moweek fue acompañado por el de las marcas y viceversa. Y una de las condiciones para que estas participen del evento es que estén registradas y en regla. “Estas grifas que crecieron tanto y ahora están posicionadas en el mercado le dan esa importancia al evento. Reflejan que vale la pena participar”, dijo Inciarte.

Si bien Itaú Moweek ya está en la agenda de miles de uruguayos que buscan y compran en los tres días del evento, aún queda a cumplir un objetivo: tener el apoyo estatal. “Buscamos desde el principio que el gobierno tome a la moda como una industria cultural. Es como dice Carina Martínez, una industria sin chimeneas”, sentenció Jinchuk.

Evolución conjunta
Pensar en Itaú Moweek es también recordar a los diseñadores, las marcas y modelos que han crecido con el evento. “Moweek tiene el valor de posicionar y ayudar. Es un trabajo en equipo: tanto le ha servido a las marcas Moweek como Moweek a las marcas”, afirmó San Juan.

Las tres referentes consultadas destacan en primera instancia a Black and Liberty. La marca de la diseñadora Florencia Domínguez Major comenzó bajo el nombre Penny Lane y desde la creación del evento participó en todas las ediciones. En esta ocasión duplicó su espacio en showrooms y se presentará de la mano de L’Oréal.

Le siguen Rotunda y Mamut. Según aclaró San Juan, mientras Rotunda se destacó en las pasarelas, Mamut lo hizo con su espíritu emprendedor, al punto que este año llevaron sus colecciones a las semanas de la moda de Nueva York y París. “Siempre fue una de las marcas que más vendió en los showrooms. Para Mamut fue muy importante estar en Moweek”, agregó Jinchuk.

Inciarte, por su parte, puntualizó sobre otras grifas clásicas de los showrooms, que suelen conquistar la atención de los asistentes: Caro Criado, VDamiani y Monaqueda.
En el mismo sentido, las responsables de poner las prendas en movimiento también ha marcado la evolución de Itaú Moweek.

San Juan, responsable de elegir y poner en pasarela a las modelos destacó varias figuras locales que además de participar en campañas del evento (ver imágenes arriba) están también trabajando mucho para el exterior.

“Nosotros vimos un potencial en Katha Kaminsky y Pía Bongoll cuando estaban empezando y ahora son figuras”, afirmó la directora de desfiles. Otros rostros destacados fueron los de Natalia Stal, que protagoniza la última campaña, y Carolina Sánchez, rostro de la quinta edición, que también está teniendo un éxito enorme a nivel internacional. “Son ejemplos de cómo Moweek ayuda a potenciar la carrera de todos. Incluso a mí”, agregó San Juan, que además es jurado del programa de Montecarlo TV Maybelline Model 2015.

Otros nombres mencionados fueron los de Verónica Zoppolo y Ana Paula Rondán, modelos ya consagradas, que según afirmó San Juan, “por amor a la moda local quisieron participar”.

10 EDICIONES EN DESFILES

Los mejores momentos sobre la pasarela

INVIERNO 2012: VALE VALUCHI. La diseñadora que comenzó en el concurso Lúmina y luego representó a Uruguay en el reality televisivo Project Runway Latinoamérica, presentó entonces por segunda vez una colección en Itaú Moweek. Mima, una línea variada basada en blanco y negro con acentos en rojo fue inspirada en los mimos y en el silencio. Para el desfile, la diseñadora ofreció una puesta que se diferenció del resto con el maquillaje de las modelos y sus poses.

INVIERNO 2013: ANA LIVNI Y CANDELA. La sexta edición de Itaú Moweek fue marcada por dos diseñadoras. Ana Livni, una de las realizadoras más importantes e icónicas del país, reconocida por su slow fashion y sus tejidos naturales. En esta ocasión ideó una pasarela donde las modelos debían atravesar paredes de tela semitransparente, creando un bello efecto para las fotografías. La segunda fue Gabriela Perezutti, que presentó por primera vez en el país su marca neoyorquina Candela, cuya personalidad se caracteriza por la mezcla entre rusticidad y romanticismo.

VERANO 2014: BLACK AND LIBERTY. La grifa de Florencia Domínguez Major hizo carrera en Itaú Moweek y llegó a su punto alto en 2014, con una colección llamada Sacred Geometry. Se trató de una propuesta minimalista, con colores plenos –aunque el blanco fue sin dudas el protagonista– y compuesta por camisas, blazers y sus clásicos jeans, acompañados por lentes de Mr. Boho y un corredor plateado que unificó toda la imagen.

INVIERNO 2014: GALAXIA. Manuela Vilanova, diseñadora uruguaya radicada en Buenos Aires, presentó el año pasado y por segunda ocasión su colección en la pasarela montevideana. Para esta oportunidad se alió con Black and Liberty y ofrecieron uno de los mejores desfiles del ciclo, ambientado con paneles metálicos que obligaban a las modelos a zigzaguear entre ellos. Galaxia, fiel a su nombre, mostró una colección repleta de colores metálicos y tornasolados, en vestidos, monoprendas, camisas y pantalones que destilaron femineidad. Las prendas de cuero y el tartán, que hacían su ingreso como tendencia, también figuraron.

VERANO 2015: ROTUNDA. La marca creada por Sofía Domínguez y Carolina Sosa suele subir la apuesta año tras año, y en la pasada edición de la semana de la moda lograron destacarse más que de costumbre. Con un estilismo inspirado en una de las grandes tendencias de las pasadas pasarelas mundiales –los peinados llamados baby hair y wet look–, presentaron una de sus mejores colecciones: Agua. Siguiendo a su espíritu minimalista y las tendencias del momento, la marca presentó desde vestidos vaporosos y crochet, hasta trajes de baño.

DESDE ARRIBA DE LA PASARELA

Romina Di Bartolomeo es una de las modelos que han marcado la pasarela de Itaú Moweek con un caminar sinuoso y una presencia que comanda. Con ocho semanas de la moda uruguayas ya transitadas, ahora se está preparando para la novena. Y como una de las caras que más se han visto en los desfiles, tiene mucho para contar.

Cuando se confirma su presencia en desfiles, Di Bartolomeo intensifica su preparación física, prestando también atención en su piel. “Soy bastante obsesiva con eso y me encanta que se vea bien en la pasarela, porque las luces son bastante delatoras”, contó a El Observador. “El día previo trato de dormir todo lo que pueda, porque el fin de semana suele ser intenso”, agregó.

Ya en los momentos previos, la experiencia no hace que los nervios mengüen. “Hace 9 años que me dedico a esto y por suerte sigo sintiendo nervios y ansiedad. Quizá sienta más seguridad, pero las cosquillitas aún están”, contó.

Para la modelo, Itaú Moweek es uno de los eventos de moda más importantes del país y por eso considera necesario formar parte. “Me encanta participar y que quieran contar conmigo. Para mí es importante como modelo. No creo que haya modelo que no quiera integrar el staff”, afirmó.

Si bien considera que el evento ha logrado superarse año a año, tiene aspectos a mejorar. “Creo que quizás el punto débil está en la difusión. Sé que la gente que labura en la producción le mete mucho en ese ámbito, pero falta más apoyo. La gente que sabe cuándo se va a realizar la próxima Moweek es el público ligado a la moda, después el resto de la gente tiene poca idea”.

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