Según María, la madre de la niña, el padre estuvo de acuerdo con la estadía de su hija en Uruguay pero luego cambió de parecer y se presentó a la Justicia de su país para exigir la restitución de la menor a España.
Según María, la madre de la niña, el padre estuvo de acuerdo con la estadía de su hija en Uruguay pero luego cambió de parecer y se presentó a la Justicia de su país para exigir la restitución de la menor a España.
En diciembre del año pasado un tribunal de apelaciones confirmó la decisión de la Justicia de Familia de restituir a la menor aunque se le impuso la orden de restricción de 500 metros y cero comunicación, contó María a El Observador. El hombre, que tuvo 30 días para responder, no estuvo de acuerdo con esas medidas.
Según la versión de la mujer, dijo en dos audiencias que no iba a acatar las medidas. "Como no dio las garantías necesarias, en marzo se archivó el caso", contó la madre.
Según María, el hombre tenía prohibida la comunicación con la mujer y sin embargo no paró de llamarla. "Me llamaba a mí, a mi familia, a la psicóloga de mi hija", explicó la madre de la niña luego de asegurar que el padre le mandó un mensaje en el que le puso que "iba a venir a Uruguay y más vale por las buenas". Desde ese mensaje, María y su hija tienen custodia policial.
Sin embargo, en las últimas horas el padre de la niña se presentó en el juzgado de Vielha (la localidad en la que vive en España) y según relató María, el hombre aseguró que respetará la orden de restricción, ante lo cual llegó a Uruguay un nuevo pedido de restitución y la Justicia de familia hizo lugar al reclamo.
Según María, la situación está "peor que en diciembre".
María llegó con su hija para pasar la Semana Santa en abril de 2016 como todos los años. Sin embargo, cuando estaban en el avión la menor comenzó a hacer unos dibujos que llamaron la atención de su madre quien, al llegar a Montevideo, consultó a una psicóloga. Según manifestó la defensa de la madre en el juzgado, la especialista afirmó que "en sus expresiones verbales y juegos se ven indicadores de abuso sexual por parte del padre".
Hacía meses, María había conseguido un empleo en el que tenía que trabajar de noche. La uruguaya llegaba de madrugada por lo que el padre se quedaba con la niña mientras no estaba. Enseguida la menor comenzó a orinarse en la cama y luego no quiso estar cerca de su padre.
Una vez en Uruguay obtuvo informes privados y de una psicóloga forense que indicaban que la niña podía haber sido víctima de abuso, pero la Justicia entendió que de todos modos su hija debe volver a España ya que el caso debe resolverse en esa jurisdicción.