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"Mi nombre es Michael John Douglas. Soy de Forest Grove, Pennyslvania (...) Estoy tan agradecido, honestamente, desde el fondo de mi corazón. No tienen idea de lo que esto significa para mí”.

Con esas y otras palabras, Michael, nacido bajo el apellido Douglas pero bautizado artísticamente con el de Keaton, resumiría la montaña rusa que ha sido su carrera actoral, mientras aceptaba su Globo de Oro como Mejor actor de comedia y lograba emocionar al auditorio y espectadores de la transmisión por igual.

Gracias a su protagónico en la película Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance), la más reciente del director mexicano Alejandro González Iñárritu (Amores perros, 21 gramos), Keaton se encuentra ahora ante el resurgimiento de su figura como estrella de cine.

El filme ha recibido el elogio casi unánime de la crítica mundial y es una de las más candidateadas para los próximos premios Oscar. Sus nueve nominaciones incluyen las categorías Mejor película, Mejor director y Mejor actor para el propio Keaton.

Pero antes de que el actor de 63 años obtuviera el reconocimiento de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, debió atravesar una serie de altos y bajos en 30 años de carrera profesional.

De la granja a Ciudad Gótica
Nacido y criado en una granja del noreste de Estados Unidos, el camino de Keaton hacia el estrellato es la historia de un joven con ambición. Cruzó el país y se mudó a Los Ángeles, California, en busca de materializar el sueño americano prometido por Hollywood.

Tras varios trabajos (fue camarógrafo y hasta conductor de un camión de helados) y un intento fallido como comediante de stand-up, Keaton comenzó su ascenso en la industria del entretenimiento como actor y guionista de televisión. Fue una serie junto a su amigo John Belushi (Working Stiffs, 1979) y su papel protagónico como el carismático dueño de una morgue-burdel en la comedia Servicio de noche (1982) de Ron Howard los que hicieron que el hombre de ojos grises comenzara a atraer la atención de los grandes estudios. Pero un director raro y sombrío fue quien lo llevaría al estrellato: Tim Burton.

El cineasta fanático de un horror entrañable encontró en Keaton la persona capaz de interpretar a Beetlejuice, un fantasma tramposo y divertido que dio el nombre al filme homónimo estrenado en 1988. Por tratarse de una de las películas más populares de aquel año, Beetlejuice (estrenada en Uruguay como El superfantasma) consolidó al actor como figura de Hollywood. Esto lo posicionó para, en 1989, interpretar a Batman, su papel más recordado y celebrado hasta la fecha.

La doble interpretación del superhéroe y su álter ego, el millonario playboy Bruce Wayne, hizo que Keaton se ganara a los críticos y audiencia por igual, aunque en un principio su elección por parte de Burton fuera criticada. El éxito del filme hizo que tanto director como actor repitieran para una secuela (Batman vuelve, 1992), considerada aún mejor que la primera entrega.

Sin embargo, en aquel entonces las películas sobre superhéroes eran una rareza y no contaban con el millonario modelo de franquicias que Marvel ha instalado en el presente. El intento fallido de una tercera entrega del hombre murciélago provocó que Keaton se embarcara en una serie de comedias de medio pelo y, poco a poco, el esplendor que había generado en su ascenso a la fama comenzara a apagarse.

El ocaso
Durante la década de 1990, Keaton se perfiló en papeles selectos aunque como actor secundario en cintas como Triple traición (1997), de Quentin Tarantino, y Un romance peligroso (1998), de Steven Soderbergh.

Como actor principal, siguió activo en papeles de comedia en filmes como El periódico (1994), de Ron Howard, y Mis otros yo (1996), de Harold Ramis, películas que hoy son recordadas con más cariño y nostalgia que durante sus respectivos estrenos. En aquel entonces fueron masacradas por la crítica.

Ya entrado el nuevo milenio, el currículo del actor tiene alguna que otra película recomendable pero también elecciones imperdonables. Herbie, a toda marcha (2005), junto a Lindsay Lohan, es una de estas decisiones equivocadas.

Como rareza y probablemente por necesidad profesional, Keaton ha tenido una faceta exitosa como actor de doblaje. Su voz se puede escuchar en la versión doblada al inglés del filme Porco Rosso de Hayao Miyazaki, así como en Cars y Toy Story 3 de los estudios Pixar, entre otras.

Otra oportunidad
Es imposible no trazar un paralelismo entre la vida de Keaton y su personaje en Birdman. Iñárritu lo eligió específicamente para encarnar a Riggan, un actor que, tras volverse famoso interpretando a un superhéroe años atrás, trata de darle un nuevo rumbo a su vida mientras se prepara para el estreno de su obra en Broadway.

Birdman no solo le ha significado a Keaton la probabilidad alta de obtener su primer premio Oscar el próximo 22 de febrero, sino que también es el reflejo de que, pese a su dureza, Hollywood es capaz de brindar una segunda oportunidad al que menos la espera.

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